Las FARC aseguraron que recientes hechos mostraban la "nula inclinación" del Estado para considerar un diálogo de paz en Colombia, pero el presidente Juan Manuel Santos respondió el sábado que Colombia no quiere "engaños" de la guerrilla y que necesita ver voluntad de la contraparte de acabar con el conflicto.

Desde que asumió el cargo en agosto del 2010, Santos ha dicho en varias ocasiones que no ha cerrado la puerta del diálogo de paz, pero que para sacar la llave que abra esa puerta necesita primero hechos concretos de los rebeldes como liberar a secuestrados, cesar esa práctica y ataques armados.

"Un diálogo con plenas garantías, de cara al país, al continente y al mundo, con participación popular, que modele una recomposición institucional y política, y que abra las compuertas a profundas reformas democráticas, es la fórmula que repetidamente hemos planteado las FARC y que aspiramos se haga realidad muy pronto", dijo la jefatura rebelde en un comunicado divulgado el viernes en su página de internet.

Pero "recientes acontecimientos... revelan la nula inclinación del Establecimiento a considerar nuestra postura. En su lugar, insisten en su pérfida acusación de narcotraficantes y terroristas", añadió el comando de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sin ofrecer detalles sobre esos acontecimientos.

En su mensaje dirigido a la cumbre de mandatarios que se realiza en Caracas de la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), constituida la víspera; los rebeldes también criticaron al presidente Santos por afirmar que "si no nos rendimos nos espera la cárcel o la tumba" y por ofrecer "recompensas en millones de dólares por la cabeza de los mandos guerrilleros"

"La paz nunca será fruto de rendiciones humillantes", aseguró el comando de las FARC.

Santos dijo en la jornada en la cumbre que varios de sus colegas le habían preguntado por ese comunicado rebelde y que le consultaron también sobre cómo podían ayudar a Colombia.

"Por ahora la mejor manera de ayudarnos es no hacer nada" excepto "condenando ciertas prácticas" como el reclutamiento forzado, el secuestro y otros, dijo Santos.

La paz "es un asunto interno colombiano y vamos a resolverlos los colombianos", aseguró.

"Y hay en el gobierno total disposición para lograr ese objetivo, pero queremos sentarnos cuando tengamos la seguridad de que la contraparte quiere llegar a un acuerdo porque la experiencia en Colombia no ha sido la mejor", recordó el presidente al citar pasadas negociaciones que fracasaron.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez expresó: "Le deseamos suerte en ese camino presidente, gracias por su intervención que además nos da una señal a todos nosotros".

"Nosotros los venezolanos y yo en lo personal, estaremos siempre a su orden y a la orden de Colombia a ayudar cuando nos sea requerido en ese proceso", aseguró Chávez.

También el mandatario chileno Sebastián Piñera dijo que Colombia "cuenta con todo el apoyo no sólo de Chile, sino que estoy seguro de todos los países de esta comunidad".

Las FARC, surgida en 1964 y con entre 8.000 a 9.000 integrantes, vio morir a su máximo jefe Alfonso Cano en un operativo del Ejército en el suroeste del país el 4 de noviembre, mientras fue criticada por el gobierno de Santos por el "vil asesinato" el 26 de noviembre de cuatro uniformados que la guerrilla mantenía en su poder desde hace más de una década.

La guerrilla, que entre sus fuentes de financiamiento tiene labores vinculadas al narcotráfico, ha manifestado en varias ocasiones que busca diálogos de paz, pero tales ofertas son recibidas con escepticismo luego del fracaso de las más recientes negociaciones, la de los fines de los 90 y comienzos de esta década, cuando las autoridades acusaron a los rebeldes de secuestrar a civiles, traficar drogas, robar ganado, entre otros delitos, mientras estaban sentados a la mesa de negociaciones.

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El corresponsal de The Associated Press, Jorge Rueda, contribuyó a esta información desde Caracas.