La figura de Bobby Valentine ha vuelto a la actividad dentro del mundo del béisbol de las Grandes Ligas después que fue presentado como el nuevo piloto de los Medias Rojas de Boston.

Valentine, de 61 años, fue presentado de manera oficial como el cuadragésimo quinto manejador del equipo de Boston que milita en la Liga Americana y que es uno de los "históricos".

La llegada de Valentine a los Medias Rojas ha sido vista como una sorpresa dentro del béisbol profesional y para algunos como una "mala" decisión por parte de nueva gerencia del equipo.

Inclusive varios jugadores tampoco han visto con buenos ojos la elección de Valentine para que los dirija la próxima temporada y hasta el propio manejador ha admitido que de alguna manera también está sorprendido.

Pero tanto Valentine como el nuevo gerente general de los Medias Rojas, Ben Cherington, en la presentación realizada en el Fenway Park, de Boston, destacaron el convencimiento que tienen de volver a llevar al equipo a la lucha por el título de la Serie Mundial.

Valentine toma las riendas de un equipo que desperdició una ventaja de nueve juegos en la puja por el boleto de comodín a la fase final de la Liga Americana, para quedar fuera de ésta por segundo año consecutivo.

Cherington elogió la pasión que Valentine siente por el béisbol y su deseo de ganar, además de su experiencia y conocimientos del juego.

"Confío bastante en que hemos encontrado a la persona adecuada", destacó Cherington durante la presentación de Valentine al que le dio la bienvenida en nombre de toda la organización de los Medias Rojas.

Por su parte, Valentine prometió trabajar duro, mostrar una mentalidad abierta e incluso adoptar una actitud humilde, en busca de que la franquicia regrese a la fase final y borre los recuerdos del colapso sin precedente que sufrió el pasado septiembre.

"Este es un día más que especial. Es el comienzo de una vida que va a extenderse más allá de lo que alguna vez pensé hacer", declaró Valentine. "El nivel de talento de los peloteros que tenemos en esta organización es un regalo para cualquiera. Creo que estoy recibiendo este obsequio".

Valentine, que dirigió a los Vigilantes de Texas y Mets de Nueva York, aceptó un contrato por dos temporadas, con opciones de renovación para el equipo en el 2014 y 2015.

El nuevo piloto de los Medias Rojas también dirigió a los Marines de Chiba Lotte, que ganaron el título de Japón en el 2005.

Los dueños y directivos de los Medias Rojas admitieron que con la llegada de Valentine el equipo iba a tener al frente a un profesional con una gran personalidad

Valentine reconoció que sabe muy bien lo que significa la rivalidad con los Yanquis de Nueva York ya que lo vivió cuando fue piloto de los Mets.

Pero ambos equipos se enfrentaron sólo seis veces en los juegos de interligas. En cambio, los Yanquis y los Medias Rojas se verán las caras en 18 ocasiones durante el 2012.

"Esto me emociona mucho", admitió. "Sé que los Yanquis siempre han sido un equipo con el que hay que dar el mejor esfuerzo cuando los enfrentas... Creo que podremos darles pelea".

Valentine llega a Boston con una reputación de figura controvertida y de un manager que no duda en criticar públicamente a sus jugadores, algo que jamás hizo su antecesor Terry Francona. Además, tuvo fricciones con su jefe en los Mets.

Sin embargo, toma las riendas de un equipo que tiene su propia reputación mala, luego de una foja de 7-20 en septiembre, que significó para Boston perderse los playoffs por apenas un juego de diferencia.

Desde entonces, han surgido informes de que los jugadores de los Medias Rojas bebían cerveza y comían pollo frito en el vestuario durante los encuentros, en vez de estar sentados en la cueva para alentar a sus compañeros.

"No vi eso directamente", comentó Valentine. "Lo que si puedo decirles es que estoy ansioso por trabajar con este grupo y consolidar una cultura de excelencia".

Con la promesa de que los jugadores serán los primeros en enterarse qué piensa su piloto sobre ellos, Valentine adelantó que no había una sola manera de lograr la disciplina en un equipo.

"No tengo una tabla con los 10 mandamientos del béisbol que pueda recitarle a los peloteros", explicó.

Valentine llevó a los Mets hasta la Serie Mundial del 2000, que perdieron ante los Yanquis, pero dos temporadas después fue despedido al quedar últimos en la División Este de la Liga Nacional y en vueltos en una crisis interna.