Los boletos para la pelea del sábado entre Miguel Cotto y Antonio Margarito en el Madison Square Garden se han agotado, en una señal del gran interés que ha suscitado el nuevo enfrentamiento entre los encarnizados rivales.

Por sus declaraciones, pareciera que los dos púgiles continúan trenzados en el combate que escenificaron hace tres años.

Margarito reconoció que "hay mucho coraje (enojo), mucho odio" entre ambos. Y afirmó que "alguien saldrá lastimado" del combate.

Ambos boxeadores hablaron más del pasado que del presente en la promoción de la pelea en la que el puertorriqueño Cotto expondrá su título súper welter de la AMB. En julio de 2008, Margarito derrotó a Cotto, pero los debates en torno a ese enfrentamiento cambiaron para siempre debido a lo ocurrido seis meses después.

Entonces, se determinó que Margarito intentó utilizar un vendaje ilegal con yeso en su pelea ante Shane Mosley. El entrenador de Mosley detectó la irregularidad antes del combate, que Margarito perdió por nocaut, y el mexicano estuvo inactivo por más de un año.

Cotto asegura que tiene fotos que muestran que Margarito también utilizó vendajes ilegales contra él. Margarito rechaza esa aseveración e insiste en que no sabía que su ex entrenador le había puesto un relleno ilegal sobre los puños en enero de 2009.

"Margarito debe aceptar como hombre ese hecho", dijo Cotto.

Margarito dijo que ésas son puras habladurías.

"Habla porque es lo que único que sabe hacer. Habla porque tiene boca nomás", dijo Margarito de su rival.

En su primera pelea, el Tornado de Tijuana derrotó por nócaut a Cotto en el undécimo episodio en Las Vegas.

El boricua dijo que se había rehusado a aceptar la revancha debido a que no quería que su rival ganara dinero a costa suya.

Cotto (36-2) dijo que advirtió algo extraño en la primera pelea porque su rostro se inflamó de una forma fuera de lo común.

El puertorriqueño controló los primeros asaltos de aquella pelea, pero Margarito (38-7) resistió las andanadas de su rival sin visos de doblegarse.

Margarito señaló que con su presión constante abrumó a Cotto y adelantó que aplicará la misma dosis a su rival en el combate del sábado en Nueva York, donde el puertorriqueño tendrá el respaldo mayoritario de la afición.

Margarito llegó al estrado del Garden para la ceremonia del pesaje con una amplia sonrisa mientras le llovían abucheos. Momentos más tarde, Cotto apareció imperturbable mientras era bañado de vítores.

Al concluir el pesaje — Cotto dio 69,06 kilos (152,25 libras) y Margarito 69,17 kilos (152,5 libras)_, ambos posaron para los fotógrafos mientras flanqueaban al legendario promotor Bob Arum. Margarito, con gafas oscuras de sol y gorra negra, saludó a los espectadores, en tanto Cotto permaneció quieto de frente. No se miraron a la cara.

Arum rechazó los comentarios de que el respaldo de la multitud pudiera influir en la puntuación.

"(Margarito) pretende noquear a Cotto", expresó Arum. "Margarito no necesita a los jueces".

La pelea podría catapultar al ganador a los primeros planos del boxeo. Luego de aquel primer enfrentamiento entre ellos, los dos recibieron palizas de Manny Pacquiao.

Margarito, de 33 años, necesitó una cirugía para repararle una fractura en la órbita del ojo derecho que sufrió en la paliza que le propinó el filipino. El mexicano había evaluado el retiro pero los médicos le garantizaron que todavía podía pelear.

La Comisión Deportiva del estado de Nueva York concedió el 22 de noviembre a Margarito permiso para que volviera a los cuadriláteros después de ordenar que le hicieran un examen médico adicional en ese ojo.

Después de perder ante Margarito, Cotto derrotó a Michael Jennings, Joshua Clottey, Yuri Foreman y Ricardo Mayorga, pero cayó ante Pacquiao.

"Nos entrenamos para todo, nada específico. Sabemos y entendemos que si algo ocurre durante la pelea y tenemos alguna ventaja, vamos a aprovechar", apuntó Cotto.

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Rachel Cohen está en Twitter como: http://twitter.com/RachelCohenAP.