El Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebra hoy una sesión especial sobre la situación en Siria, donde según datos del organismo internacional han muerto más de 4.000 personas en la represión de las protestas contra el Gobierno.

La sesión fue convocada tras conocerse esta misma semana el informe de la comisión independiente de investigación que indagó en los sucesos violentos en Siria desde marzo pasado, en el que se concluye que se cometieron crímenes contra la humanidad por parte de las fuerzas de seguridad con la aquiescencia del Estado.

La reunión comienza a las 09.00 horas GMT, con las intervenciones de la presidenta del Consejo, la embajadora uruguaya, Laura Dupuy, y de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que el jueves adelantó la cifra de 4.000 muertos y que habló de "guerra civil" para hablar de la situación en Siria.

Posteriormente intervendrán Sergio Pinheiro, presidente de la comisión de investigación, y un representante de Siria aún por determinar, tras lo cual se dará paso a los discursos de los 47 Estados miembros del Consejo, de los Estados observadores y de los miembros de las organizaciones no gubernamentales.

Está previsto que se vote un borrador de resolución al término de los discursos antes de las 17.00 horas GMT, aunque fuentes de la ONU indicaron que el debate podría continuar el lunes.

Pillay tenía previsto actualizar la cifra de fallecidos durante la reunión del Consejo de Derechos Humanos, pero la adelantó en una rueda de prensa que ofreció en Ginebra asegurando que situar el número de víctimas mortales 4.000 es una estimación "conservadora".

"Situamos la cifra en 4.000 (víctimas mortales), pero claramente la información fiable que nos llega es que es mucho más que eso", dijo la alta comisionada ante los medios de prensa.

Preguntada sobre su definición de la situación en Siria, contestó: "yo ya dije que a medida que hubiera más desertores dispuestos a tomar las armas -y es algo que dije en agosto antes de la reunión del Consejo de Seguridad (de la ONU)- iba a haber una guerra civil y en estos momentos es como caracterizo la situación".

Pillay recordó que una de las principales conclusiones del informe de la comisión de investigación es que "a pesar de que la mayoría de víctimas mortales y heridos han sido civiles desarmados, existen grupos que no pertenecen a las fuerzas armadas que aparentemente están armados".

"Realmente, es cuestión de estudiar ese informe para conocer la amplitud de lo que definen como las fuerzas de la oposición y caracterizarlo como un conflicto armado", agregó la funcionaria de la ONU.

La alta comisionada consideró que hay motivos para que la represión en Siria llegue hasta la Corte Penal Internacional (CPI) y que así lo expresó ya el pasado mes de agosto cuando dio a conocer su informe al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pillay citó las conclusiones de la comisión de investigación, que el lunes ofreció contundentes detalles sobre la represión, pese a no haber recibido la autorización de visitar Siria.

Basándose en entrevistas a desertores del ejército, víctimas refugiadas y familiares de víctimas, la comisión denunció que las fuerzas de seguridad y el ejercito sirios no han diferenciado entre niños y adultos, que han sido detenidos, torturados y asesinados durante los ocho meses que duran las protestas populares.

La conclusión es que "miembros de las fuerzas militares y de seguridad han cometido crímenes contra la humanidad en 2011".

El informe agrega que en función de la numerosa evidencia que logró reunirse "la comisión cree que las órdenes de disparar y, de otro lado, de maltratar a los civiles se originaron en directivas emitidas a nivel más alto de las Fuerzas Armadas y del Gobierno".

La violencia continuó en las últimas horas en Siria, donde el jueves al menos 24 personas murieron en las ciudades de Hama y Homs (en el centro del país), dos de los principales focos de resistencia contra el presidente Al Asad, según las informaciones difundidas por los opositores Comités de Coordinación Local

Continuó asimismo la presión internacional.

Washington anunció sanciones contra dos funcionarios de alto rango en Siria y dos entidades de bienes raíces controladas por el régimen sirio, medida que se suma a medidas similares anunciadas recientemente por la Liga Árabe, Turquía y la Unión Europea (UE).