El presidente hondureño informó el viernes que se hará una depuración de la policía, en una medida que busca recuperar la confianza de la población en esa institución.

El miércoles, el gobernante designó al abogado Oscar Arita como director de investigación y evaluación de la policía para "dirigir con criterio técnicos y objetivos, la depuración del cuerpo", para lo cual contará con el apoyo de países amigos como Estados Unidos y España.

El presidente subrayó en cadena de ratio y televisión nacional que "el pueblo de Honduras necesita más seguridad inmediata", lo cual espera poder ofrecer con las medidas adoptadas.

"Nuestra policía es una institución digna, hay que sacar las pocas manzanas podridas que hay ahí para que la policía nacional cumpla con su función y la tengamos como debe ser", manifestó el gobernante.

El Congreso otorgó esta semana facultades policiales por 18 meses a los militares para arrestar y allanar las viviendas de los criminales en busca de armas y drogas. Esa medida era exclusiva de la policía.

La exigencia popular por investigar a la policía surgió el 22 de octubre cuando ocho agentes arrestaron en esta capital a dos estudiantes universitarios, entre ellos el hijo menor de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos. Pero después, los jóvenes fueron hallados muertos en el este de Tegucigalpa.

Las autoridades suspendieron la semana pasada a 28 agentes y 9 oficiales por presuntamente colaborar en las acciones ilegales de pandilleros y delincuentes.

En 1996, el Congreso separó a la policía de las fuerzas armadas y actualmente cuenta con unos 14.000 efectivos.

Según el gobierno, el índice de homicidios del país es de 72,8 por cada 100.000 habitantes. El país cuenta con 8,2 millones de habitantes.