La secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton y la líder de la oposición de Mianmar, Aung San Suu Kyi, dos de las líderes más reconocidas del mundo, prometieron el viernes trabajar juntas para llevar la democracia a la aislada y represiva nación asiática.

Al concluir una histórica visita de tres días a Mianmar, Clinton tomó las manos de Suu Kyi en el porche de la casa de la Nobel de la Paz junto a un lago — lugar donde pasó la mayor parte de las últimas dos décadas bajo arresto domiciliario — y le agradeció por su "inquebrantable y muy claro liderazgo". El encuentro fue el segundo en muchos días entre ambas, que parecían haber logrado un lazo casi como de hermanas después de una cena privada en Yangón el jueves.

"Tú has sido una inspiración, pero sé que sientes que estás de pie por todas las personas de tu país que merecen los mismos derechos y libertades que las personas de otras partes", le dijo Clinton a Suu Kyi.

"El pueblo ha sido valiente y fuerte ante la gran dificultad durante muchos años. Queremos ver que este país ocupe el lugar que por derecho le corresponde en el mundo", agregó la funcionaria estadounidense.

Suu Kyi dio la bienvenida a la visita de Clinton y tentativamente adoptó las reformas promulgadas por el nuevo gobierno civil de Mianmar.

Ella agradeció a la secretaria estadounidense y al presidente Barack Obama por su "cuidadoso y calibrado" compromiso que ha visto que Estados Unidos da al proponer algunos modestos pasos para mejorar las relaciones.

Tal como lo hizo en la capital birmana, Naypyidaw, el jueves, Clinton declaró que los incentivos más importantes se ofrecerán, pero sólo si el gobierno libera a todos los presos políticos, termina las brutales campañas contra las minorías étnicas, respeta el Estado de derecho y mejora las condiciones de los derechos humanos.

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El periodista de The Associated Press Aye Aye Win en Yangón colaboró con este reporte.