El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, anunció hoy que intervendrá la Policía Nacional, que está salpicada por la delincuencia y el crimen, y dijo que contará para eso con la cooperación internacional.

En cadena nacional de radio y televisión, Lobo indicó que el miércoles seleccionó a los abogados Oscar Arita y Eduardo Villanueva, como director y director adjunto de la Dirección de Evaluación de la Policía Nacional, "para poder dirigir con criterio técnico y objetivo la depuración de la Policía".

"Esta será una intervención ordenada", enfatizó Lobo, quien además señaló que su compromiso también es el de "incorporar el apoyo técnico de los países cooperantes en asegurar en cada etapa el éxito y la transparencia del proceso de la intervención de la Policía, tanto como el respeto a los derechos humanos".

La Policía de Honduras es blanco de duras críticas y repudio por parte de diversos sectores que exigen su depuración por la participación de agentes y oficiales en crímenes y otros delitos, acciones que datan de hace varios años.

La exigencia de la depuración de la Policía Nacional se incrementó a raíz del asesinato de dos jóvenes universitarios el 22 de octubre pasado en Tegucigalpa, en el que están implicados siete agentes y un suboficial.

Lobo también le entregó hoy al presidente del Parlamento, Juan Orlando Hernández, un proyecto de reforma que amplíe "a quince años, como sanción mínima", la pena de los que se dedican a la extorsión y chantaje.

La medida es "para que a los extorsionadores y chantajistas se les olvide en la cárcel el oficio de cobrar el llamado por el pueblo impuesto de guerra", enfatizó Lobo.

Según denuncias de muchos ciudadanos, el "impuesto de guerra" lo han venido cobrando pandilleros y policías.

"Quiero enfatizar que este esfuerzo también busca fortalecer a la institución policial y recuperar la confianza que debe existir entre la población y nuestra Policía Nacional", añadió Lobo.

El presidente también considera que "es imprescindible seguir con la intensificación de las medidas de seguridad, como la Operación Relámpago", que puso en vigor hace un mes, "porque el pueblo de Honduras necesita más seguridad inmediatamente y no solo después de terminar todo un proceso de cambio institucional".

Según Lobo, "empleando tácticas especiales, se ha logrado desarticular bandas criminales y disminuir los asaltos y robos".

"La Operación Relámpago demuestra que esta iniciativa está produciendo resultados, por lo que debe ser mantenida y extendida a otros lugares del país".

Medios locales de prensa también coinciden en que la criminalidad en el país se ha reducido el último mes, después de que se registraban un promedio de 20 muertes violentas diarias.