Los ultraconservadores islámicos planean presionar en busca de que se imponga un sistema legal más apegado a la religión tras conseguir sorpresivos avances en la primera ronda de las elecciones parlamentarias en Egipto, dijo un vocero de la organización el viernes.

Fueron los primeros comicios desde el derrocamiento de Hosni Mubarak.

La comisión electoral de Egipto anunció el viernes sólo una parte de los resultados, e informó que el 62% de los votantes participó. Se trata de la mayor concurrencia a las urnas en la historia moderna de Egipto.

Abdel-Mooaez Ibrahim, jefe de la Comisión Electoral Suprema, describió en broma que esta participación había sido "la mayor desde la época de los faraones".

Recuentos preliminares filtrados por jueces y grupos políticos daban a la rama política de la Fraternidad Musulmana la mayor proporción de los votos, seguida de cerca por el Partido Salafi Nur, ultraconservador, y por una coalición de grupos liberales, llamada bloque egipcio.

De confirmarse la tendencia — y de extenderse a las otras rondas de votación — los partidos religiosos obtendrían un mandato popular en la lucha para tomar el control de manos de los militares que sucedieron a Mubarak, y para dar forma al futuro político del país.

El portavoz Yusseri Hamad dijo a The Associated Press en una entrevista telefónica que el partido Salafi Nur espera conseguir 30% de los votos. El partido parece encabezar la votación en la provincia de Kafr el-Sheik, en el Delta del Nilo, en la zona rural de Fayum, conocida por sus altos niveles de pobreza y analfabetismo, y en partes de Alejandría.

Hamad dijo además que el partido tiene su mayor reto en El Cairo debido a la poca presencia de salafistas allí.

Los buenos resultados les colocarían en posición de influenciar la política, aunque no estaba claro cuánto poder va a tener el nuevo parlamento si las fuerzas armadas conservan el control. Por ejemplo, los militares, que no están deseosos de ver a Egipto en manos de los islamistas, insisten en que ellos — no el mayor bloque del parlamento — van a escoger el primer ministro y el nuevo gabinete, una vez que se completen todas las rondas de la votación. Asimismo, las fuerzas armadas van a supervisar la redacción de una nueva constitución.

Los deseos de lo salafistas de imponer una versión estricta de la ley islámica enfrentarían además dura oposición de una diversa gama de jóvenes activistas en las protestas callejeras, la minoría cristiana copta y partidos liberales y seculares que buscan más libertades sociales y políticas.

Ello haría que el país vire menos hacia un sistema como el saudí, donde la religión juega un papel fundamental.