El primer ministro de Irak dijo el sábado que un coche bomba que estalló en la Zona Verde de Bagdad fue un intento para asesinarlo, pero defendió la capacidad de las fuerzas armadas del país y negó que signifique un deterioro en la seguridad del país.

En entrevista con The Associated Press, Nuri al-Maliki afirmó que el coche bomba también pudo haber tenido como objetivos el edificio que alberga la legislatura o las oficinas del presidente del parlamento, pero que la información preliminar indica que los atacantes intentaban eliminarlo a él.

"Según información preliminar de espionaje, el automóvil (con explosivos) debía ingresar en el Parlamento, permanecer ahí y no estallar. Debía hacer explosión el día que yo ingresara en el Parlamento", dijo al-Maliki, quien no se encontraba en el lugar o sus alrededores cuando sobrevino la explosión.

El atentado explosivo del lunes en la zona — en el centro de Bagdad y que se supone es una de las más seguras de Irak — aumentó las dudas en torno a la capacidad de las fuerzas iraquíes para proteger la nación cuando salgan a finales de año de los efectivos estadounidenses.

Cuando ocurrió la explosión en la Zona Verde, las autoridades desconocían de inmediato si se había tratado de la caída de un cohete o un obús de mortero, o del estallido de una bomba. Tampoco se supo de inmediato si alguien había sido el objetivo en particular.

El portavoz de las fuerzas militares de Bagdad, Qassim al-Moussawi, dijo el viernes por la noche que el objetivo había sido el primer ministro al-Maliki.

Según al-Moussawi, el conductor del coche bomba intentó sumarse a una caravana de varios vehículos que ingresarían en el recinto parlamentario, pero los guardias lo rechazaron en un puesto de inspección debido a que carecía de la identificación debida.

El conductor condujo entonces el automóvil a un estacionamiento al otro lado de la entrada del parlamento y el vehículo estalló segundos más tarde.

Al-Maliki dijo que la bomba tal vez fue armada dentro de la Zona Verde y que no fue de alto poder. Se halló un cadáver cerca del automóvil destruido, pero las autoridades aún intentaban determinar su identidad y si correspondía al conductor o a un transeúnte, dijeron las autoridades. Otras dos personas resultaron heridas en el lugar.

Entretanto, una turba de manifestantes furiosos atacaron varias licorerías, una sala de masajes y hoteles después de ser incitados por los apasionados sermones religiosos en una ciudad predominantemente curda del norte de Irak, informaron funcionarios policiales el sábado.

El norte gobernado por los curdos se ha salvado de gran parte de la violencia que ha afectado al resto del país entre 2003 y 2008, pero ha habido varios brotes de descontento contra el gobierno, controlado por los dos principales partidos de tendencia secular.

La región también es hogar de una amplia gama de grupos islamistas, entre ellos organizaciones que participan en la política dominante, así como redes más pequeñas y más radicales.

La violencia se generó luego de las oraciones del mediodía del viernes en el poblado de Zakho, 475 kilómetros (300 millas) al noroeste de Bagdad. Treinta personas resultaron heridas, según el funcionario hospitalario Imad Barwari.

En respuesta a los primeros disturbios, una multitud a favor del gobierno iraquí incursionó en las oficinas de un partido islámico, agregaron.

Los funcionarios policiales hablaron bajo condición de no ser identificados dado que no estaban autorizados para dar información a los medios.

___

Los periodistas de The Associated Press Bushra Juhi en Bagdad y Yahya Barzanji en Sulaimaniyah contribuyeron a este despacho.