Bobby Valentine asumió el jueves como manager de los Medias Rojas de Boston y prometió trabajar duro, mostrar una mentalidad abierta e incluso adoptar una actitud humilde, en busca de que la franquicia regrese a los playoffs y borre los recuerdos del colapso sin precedente que sufrió en septiembre.

"Este es un día más que especial. Es el comienzo de una vida que va a extenderse más allá de lo que alguna vez pensé hacer", dijo Valentine. "El nivel de talento de los peloteros que tenemos en esta organización es un regalo para cualquiera. Creo que estoy recibiendo este obsequio".

"Pienso que vamos a lograr esto", añadió, sonriendo, antes de darse la vuelta para estrechar la mano del gerente general Ben Cherington. "Y agradezco verdaderamente esta oportunidad".

Valentine, que tiene 61 años, accedió a un convenio por dos temporadas, con opciones de renovación para el club en el 2014 y 2015. Se le presentó en un salón del Fenway Park, durante una conferencia de prensa a la que asistieron el dueño del club John Henry y su esposa; el director general de los Medias Rojas, Larry Lucchino, varios amigos de Stamford, Connecticut; decenas de empleados del equipo y unos 100 miembros de la prensa, incluidos varios de Nueva York que conocieron a Valentine cuando era piloto de los Mets.

"Ha causado revuelo", dijo Lucchino, quien reconoció que la personalidad de Valentine y su historial en Nueva York podrían hacer aún más intensa la rivalidad con los Yanquis de esa ciudad, en la División Este de la Liga Americana. "Creo que esto le pone un poco de gasolina al fuego".

Valentine, quien también dirigió a los Rangers de Texas y guió a los Marines de Chiba Lotte al título de Japón en el 2005, saludó a un reportero en japonés.

"Bobby tiene una gran personalidad", dijo Henry. "Creo que eso es un valor añadido".

Valentine dijo que supo lo que significa ser enemigo de los Yanquis cuando fue piloto de los Mets. Pero ambos equipos se enfrentaron sólo seis veces en los juegos de interligas. En cambio, los Yanquis y los Medias Rojas se verán las caras en 18 ocasiones durante el 2012.

"Esto me emociona mucho", dijo. "Sé que los Yanquis siempre han sido un equipo con el que hay que dar el mejor esfuerzo cuando los enfrentas... Creo que podremos darles pelea".

Valentine llega a Boston con una reputación de figura controversial y de un manager que no duda en criticar públicamente a sus jugadores, algo que jamás hizo su antecesor Terry Francona. Además, tuvo fricciones con su jefe en los Mets.

Sin embargo, toma las riendas de un equipo que tiene su propia reputación mala, luego de una foja de 7-20 en septiembre, que significó para Boston perderse los playoffs por apenas un juego de diferencia.

Desde entonces, han surgido reportes de que los jugadores de los Medias Rojas bebían cerveza y comían pollo frito en la casa club durante los encuentros, en vez de estar sentados en la cueva para alentar a sus compañeros.

"No vi eso directamente", dijo Valentine, antes de decir sobre el equipo lo mismo que podría declarar en defensa propia: "La reputación es algo que otras personas piensan de ti. Justo ahora, quizás este grupo de jugadores tiene una reputación sobre la que hay dudas... Puedo decirles que estoy ansioso por trabajar con este grupo y consolidar una cultura de excelencia".

Con la promesa de que los jugadores serán los primeros en enterarse qué piensa su timonel sobre ellos, Valentine dijo que no había una sola manera de lograr la disciplina en un equipo.

"No tengo una tabla con los 10 mandamientos del béisbol que pueda recitarle a los peloteros", explicó.

Valentine llevó a los Mets hasta la Serie Mundial del 2000, que perdieron ante los Yanquis, pero fue despedido tras finalizar último dos años después, a lo que siguió una serie de conflictos en la casa club.