Cuarenta y un estados de Estados Unidos no han logrado aprobar penas fuertes contra el tráfico de personas, afirma un nuevo informe, y los activistas dicen que un mosaico de leyes estatales disímiles le dificulta a las autoridades combatir ese delito.

En Connecticut, por ejemplo, las estrictas penas contra el tráfico sexual están entre las más duras en el país. En contraste, el vecino Massachusetts no tenía una ley que tipificara específicamente este flagelo hasta hace unos días.

El informe difundido el jueves por el grupo activista Shared Hope International señala que más de una decena de estados han aprobado nuevas leyes para combatir el tráfico de seres humanos, pero cuatro entidades — Maine, Virginia, Virginia Occidental y Wyoming — aún no imponen ninguna restricción específica a ese delito.

"Las leyes de cada estado muestran omisiones en las cláusulas de protección a las víctimas menores de edad, y carecen de leyes firmes para enjuiciar a los hombres que rentan los cuerpos de los hijos de otros hombres", dijo Linda Smith, fundadora y presidenta del grupo.

Hasta 15.000 víctimas del tráfico de personas son traídas a Estados Unidos cada año, de acuerdo con grupos activistas, quienes dicen que en estos momentos podría haber más de 100.000 en el país.

En ocasiones las personas atrapadas en estas redes son contrabandeadas a Estados Unidos desde el extranjero, pero muchas más se vieron inmersas en esto al escapar de su casa o simplemente porque necesitaban dinero. Los traficantes de seres humanos buscan a hombres, mujeres y niños para trabajos o servicios forzados, mientras que los traficantes sexuales hacen que sus víctimas laboren en el mercado del sexo.

Los crímenes van desde el contrabando de inmigrantes que carecen de autorización para vivir en Estados Unidos con el fin de que trabajen en restaurantes o casas hasta el obligar a jovencitas a prostituirse.

Holly Austin Smith dijo que un hombre en un centro comercial le prometió un empleo después que ella huyó de su casa a los 14 años. Rápidamente fue trasladada a un motel de Nueva Jersey donde dos adultos le dieron un vestido, la maquillaron y le pintaron el cabello.

"En cuestión de horas estaba en las calles de Atlantic City siendo obligada a acostarme con hombres", dijo Smith, ahora de 33 años y partidaria de que haya leyes más estrictas para combatir el tráfico sexual.

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Los periodistas de The Associated Press Steve LeBlanc en Boston, Manuel Valdés en Seattle, Washington, y Steve Helber en Midlothian, Virginia, contribuyeron con este despacho.