La ministra española en funciones de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, confió hoy en que la Unión Europea endurezca las sanciones contra Irán e incluya un embargo a las importaciones de crudo.

"Está por decidir en qué momento se aplicarían dichas sanciones, a partir de cuando entrarían en vigor y en qué medida podrían afectar a la importación", señaló Jiménez, que sin embargo aseguró que la discusión está "en una etapa final" y confió en que pueda cerrarse hoy.

La ministra española reconoció que "algunos países tienen intereses comerciales y petroleros en Irán", -caso de España-, pero se mostró confiada en la posibilidad de tomar una decisión que sea "un mensaje fuerte y de dureza hacia Irán" y al mismo tiempo permita "preservar" esos intereses económicos.

Todas esas sanciones, recordó Jiménez, vienen discutiéndose a raíz del último informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Países como Francia han defendido desde entonces que la nueva ronda de sanciones europeas incluya un embargo al crudo iraní, una medida que despertaba reticencias en algunos Estados miembros por su posible impacto económico.

Según datos de 2010, las importaciones de petróleo procedentes de Irán suponen alrededor de un 5,7 % del total comprado por la UE, pero su proporción es mucho mayor en países como España o Italia.

De hecho, Irán fue el pasado año el primer suministrador de petróleo a España (14 % del total), según datos de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

Las posturas más duras ante Irán ganaron esta semana nuevos argumentos tras los ataques por parte de estudiantes islamistas contra la embajada del Reino Unido en Teherán y hoy varios ministros se declararon favorables al embargo petrolero.

Jiménez calificó hoy el asalto del lunes como "absolutamente intolerable" y recordó que España ha llamado al embajador de Irán en Madrid para pedir explicaciones sobre lo sucedido y ha decidido que no se presente en Teherán el nuevo embajador español, ya nombrado.

Además, aseguró que el Gobierno está estudiando la posibilidad de llamar a consultas a su representante diplomático, tal y como han hecho algunos países europeos.

Sin embargo, Jiménez opinó que no hay voluntad en Europa de cerrar las embajadas, "entre otras cosas porque es una medida que a largo plazo no tiene eficacia a la hora de hacer un seguimiento de la evolución de la situación", señaló.

La ministra española insistió en la necesidad de mantener con Irán la doble vía de diálogo diplomático y sanciones que ha utilizado en los últimos años la UE y aseguró que "nadie ha hablado" de la posibilidad de una eventual intervención militar en el país.