Biólogos brasileños encontraron un ejemplar extremadamente raro de un delfín albino entre ejemplares de una especie en peligro de extinción que viven en aguas del sur de Sudamérica.

El grupo de investigación, con sede en la Universidad Univille en Santa Catarina, dijo el jueves que es el primer caso registrado de un albino en la especie pontoporia blainvillei, un tipo de delfín muy asustadizo que rara vez salta fuera del agua. En Brasil es conocido como Toninha, y en Argentina y Uruguay como delfín del Plata o Franciscana.

Camilla Meirelles Sartori, bióloga líder del Proyecto Toninhas, dijo que vio por primera vez la cría blanca, un macho con aletas ligeramente rosadas, a finales de octubre. Su grupo lo fotografió a principios de noviembre.

"Nos sorprendió, nos impactó", comentó Sartori. "Es muy pequeño, y el color es realmente diferente. Al principio no sabíamos qué era", señaló.

Sartori dijo que el bebé estaba con un adulto, probablemente su madre. Los delfines viven de la leche de su madre hasta que tienen seis meses, y siguen dependiendo de un adulto hasta el año de edad.

La especie está en peligro de extinción. Sus delfines tienen hocicos largos, delgados, y fácilmente se enredan en redes de pesca. Pueden ahogarse o morir por estrés si no son liberados rápidamente, indicó Sartori.

Desde que el escritor Herman Melville creó la ballena albina Moby Dick en 1851, los mamíferos marinos albinos han causado una fascinación especial.

El albinismo es la falta de melanina en el cuerpo, lo que ocasiona piel y cabello muy claro o blanco. Se sabe poco sobre la predisposición genética en delfines porque es muy extraño.

Sartori dijo que la rareza del bebé visto por su grupo solamente pone de relieve la necesidad de preservar la Bahía de Babitonga, en el estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil, donde vive esta población de delfines en riesgo de desaparición.

"Los animales albinos generalmente tienen menos oportunidades de sobrevivir porque tienen mayores probabilidades de ser capturados por depredadores", explicó Sartori. "Aquí, en esta bahía, no tienen depredadores naturales; pero existe mucha degradación ambiental de dos puertos, desechos industriales y residenciales, turismo. Este es otro argumento para su protección", agregó.