La Cámara de Diputados de Argentina aprobó un proyecto de ley que establece la "muerte digna" para enfermos terminales, lo que significa "una evolución para la sociedad", afirmó hoy Gerardo Millman, el diputado opositor que impulsa la medida que pasa ahora al Senado.

La iniciativa, que contó anoche con 142 votos a favor y seis en contra, permite al enfermo terminal negarse a prolongar su vida "artificialmente", explicó el diputado de la opositora Generación para un Encuentro Nacional (GEN) Gerardo Millman, impulsor del texto, a la radio Continental.

La norma, enviada al Senado para su análisis, comenzó a debatirse luego de que la madre de una bebé en estado vegetativo irreversible desde su nacimiento pidiera públicamente la "urgente" aplicación de una ley de "muerte digna".

"Estos proyectos tienen que ver con una evolución de la sociedad argentina. Tuvimos sólo cuatro votos en contra. Lo que se intenta evitar es que los casos se judicialicen y que sea una norma operativa", precisó Millman.

El proyecto establece que el paciente "tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad".

"El paciente que presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estado terminal o haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación" tiene el derecho de "manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación", sostiene la iniciativa.

En caso de que el paciente no esté en condiciones de manifestar su voluntad por razones físicas, lo podrán hacer sus familiares directos.

"Por todos los medios se intentará mantener la vida, pero cuando ello no es posible se tiene que permitir evitar el dolor para que el paciente tenga una muerte tranquila y digna", sostuvo el diputado oficialista Antonio Morante.

En septiembre pasado, Selva Herbón publicó una carta dirigida a la presidenta argentina, Cristina Fernández, para pedirle la aplicación de esta ley ya que su bebé de dos años, Camila, es víctima de una "clara obstinación terapéutica".

Herbón recordó que tres comités de bioética han desahuciado a Camila, pero los médicos se niegan a desconectar los aparatos que la mantienen viva por temor a una reclamación judicial.