El número de brasileños de entre 12 y 17 años que vive en familias de extrema pobreza subió desde el 16,3 por ciento del total en 2004 hasta el 17,6 por ciento en 2009, según un estudio divulgado hoy por la Unicef.

De acuerdo con el estudio, de los 21 millones de brasileños de entre 12 y 17 años, unos 3,7 millones (17,6 por ciento) viven en familias cuya renta es inferior a un cuarto de salario mínimo (135 reales o 75 dólares) per cápita.

Otro 38 por ciento vive en familias en situación de pobreza, es decir cuya renta es inferior a 270 reales (150 dólares) per cápita, según el estudio "Situación de la Adolescencia Brasileña" de la Unicef.

El número de adolescentes pobres creció pese a que en el mismo período el porcentaje de familias brasileñas en la extrema pobreza bajó desde el 12,4 por ciento hasta el 11,9 por ciento.

Según cifras del Gobierno, 28 millones de brasileños ascendieron de la clase pobre a la clase media entre 2003 y 2010.

La Unicef atribuyó tal desfase a la mayor vulnerabilidad de los adolescentes que otros sectores de la población por estar más sometidos a situaciones de trabajo precario, dependencia química, abuso sexual, discriminación y violencia.

Mientras que la tasa de homicidios de Brasil en general fue de 20 casos por cada 100.000 habitantes en 2009, en la población entre 15 y 19 años ese índice llegó a 43,2 por cada 100.000.

Según los datos suministrados por la Unicef, los adolescentes negros de entre 12 y 18 años tienen un riesgo 3,7 veces mayor a ser asesinados que los blancos de su misma edad.

De la misma forma, un adolescente indígena tiene 3 veces más posibilidades de ser analfabeto que un no indígena de la misma edad.

De acuerdo con la Unicef, los adolescentes en extrema pobreza más vulnerables son los que viven en las favelas, en los asentamientos de campesinos sin tierra, en la Amazonía y en la región semiárida del noreste brasileño.

Pese a esos datos, la Unicef también constató avances en otros indicadores sociales, como la reducción del número de adolescentes que trabajan y no estudian (del 4,8 por ciento en 2004 al 3,4 por ciento en 2009) y de los que ni estudian ni trabajan (del 6,6 por ciento en 2004 al 5,4 por ciento en 2009).

Igualmente se redujo el analfabetismo entre adolescentes (del 2,4 por ciento en 2004 al 1,6 por ciento en 2009) y el porcentaje de jóvenes hasta 17 años que ya tuvieron hijos (del 3,1 al 2,8 por ciento).