Roger Rojas transformó una lucha por su vida en una batalla por recaudar fondos para beneficiar a otros.

Fue el Señor Marzo en el Colondario 2012, un calendario de personas menores de 50 años que padecen cáncer colorrectal. En él aparece en una fotografía que muestra la cicatriz que parte en dos su abdomen.

Rojas es una de miles de personas menores de 50 años a las que se les ha diagnosticado este tipo de cáncer, y una de 13 este año que mostraron sus heridas de guerra en las fotos del calendario.

La meta es concientizar a la gente sobre el incremento del 63% en cánceres de recto en su grupo de edad. Lo produce The Colon Club (El Club del Colon), un sitio en internet al que puede recurrir la gente a la que le diagnostican esta enfermedad.

"El que se lo diagnostiquen a uno a los 32 años es impactante", dijo Rojas, nativo de Kingsville que se desempeña como inspector en una refinería petroquímica. "Desdibuja la vida".

Cada una de las cicatrices de los sobrevivientes que aparecen en el Colondario son un recordatorio de la cirugía a la que se sometieron para retirarles partes de su colon que tenían tumores.

A Rojas le ha llevado tres años recuperarse después de que le retiraron 48 centímetros (19 pulgadas) de su colon. A ello siguieron semanas de tratamientos, dolor, molestias y falta de control de su función intestinal, lo cual lo mantenía atrapado dentro de su oficina a pesar de que seguía una dieta estricta y hacía ejercicio.

"La estaba pasando muy mal", dijo Rojas, "que no quería que nadie más pasara por eso".

Fue entonces cuando se inscribió a Get Your Rear in Gear ("Ponga en orden su parte trasera"), una organización que promueve eventos de corredores con el fin de recaudar dinero para ayudar a los pacientes que padecen cáncer y que carecen de medios económicos para pagar los gastos médicos.

Su esposa Carmen lo alentó a que empezara a utilizar una caminadora que tienen en su garaje, y él siguió el consejo, usándola 20 minutos diarios. En marzo de 2010 la pareja caminó su primer medio maratón.

"Lo terminamos", dijo Carmen Rojas. "El lo terminó. Estaba tan orgullosa de Roger".

Luego corrieron en el siguiente, en el que reunieron patrocinios y recaudaron 1.300 dólares para la organización.

Rojas ha perdido unos 36 kilos (80 libras) y ya ha recorrido varios medios maratones, el más reciente en San Antonio.

"Odiaba correr cuando iba a la secundaria", señaló Rojas, graduado de la secundaria H.M. King. "Ahora ello ha hecho un cambio importante en mi vida".

Su familia tiene amplios antecedentes de cáncer.

Rojas sabía que necesitaba una colonoscopía, señaló. Su papá tuvo un tumor benigno del tamaño de una toronja en el colon, y su tía murió de cáncer de colon que se le extendió al hígado.

Sin embargo, al cumplir 30 años se sentía muy bien, a pesar de tener mucho sobrepeso, señaló Rojas. Así, postergó una revisión médica.

Dos años después tuvo que acudir al doctor debido a un doloroso estreñimiento. Le diagnosticaron cáncer rectal en tercera etapa el 7 de octubre de 2009, el segundo cáncer más frecuente entre varones hispanos.

"Me enseñó a ver la vida en forma distinta", señaló, "y percatarme de que estoy feliz sólo por estar aquí".

El cáncer trajo profundos cambios en la vida de su familia.

Su hijo mayor, Frank, de 13 años, se espantó tras escuchar en la escuela que las personas que tienen cáncer mueren.

"Realmente me perturbó", dijo Frank. "Estaba triste y rezaba todos los días, incluso en la escuela".

Su hermano menor, Adrian, de 8 años, sólo sabía que ya no se le podía subir encima a papá. Su hermana Cristie, ahora de 4 años, era una bebé, así que no recuerda a su padre antes de la enfermedad.

Rojas ha sido dado de alta temporal, y sigue concentrado en ayudar a otros que padecen cáncer y carecen de los fondos para pagar el tratamiento médico.

Cada tres meses acude a que lo evalúen los doctores, y trata de poner en práctica el credo que promueve la organización: mantener su parte trasera en buen estado, señaló.

"Mi hijo me dijo que el cáncer cambió mi vida", afirmó Rojas. "Y tiene razón, pero no en la forma que algunas personas podrían pensar. Me hizo detenerme y ver mi vida, y ahora vivo una mejor vida de la que estaba viviendo".

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Información del Corpus Christi Caller-Times, http://www.caller.com