Más de 30 personas, incluidos médicos y farmacéuticos, fueron arrestadas por agentes federales bajo el cargo de integrar una banda que comerciaba medicamentos de venta bajo receta, y que según las autoridades provocó una cifra récord de asesinatos este año.

El agente especial a cargo de la agencia antidrogas estadounidense DEA en Puerto Rico, Pedro Janer, dijo que los sospechosos compraban drogas como Percocet, Demerol y Xanax mediante recetas falsificadas y las vendían en la isla, según reveló una investigación que tomó tres años.

La cantidad de píldoras obtenidas por los sospechosos equivale a 3 toneladas de marihuana, dijo Janer, y añadió que "ocho de los 10 acusados de asesinato reconocieron estar bajo los efectos de los medicamentos... Esto es algo extremadamente alarmante".

Los sospechosos compraban las píldoras por unos 20 centavos cada una y las vendían por 5 a 8 dólares.

En la isla se han denunciado1.041 homicidios en lo que va del año, frente a la marca anterior de 995 registrada en 1994.

Una de las mujeres acusadas por el jurado investigador es la propietaria de una farmacia al parecer casada con un juez de la Corte Superior de Puerto Rico, que según las autoridades federales no es sospechoso en el caso. La prensa local indicó además que otra mujer detenida en una legisladora municipal, pero las autoridades federales no confirmaron la información.

Seguramente serán practicadas más detenciones a medida que continúa la investigación, dijeron las autoridades.

"Puerto Rico tiene un grave problema con la venta y distribución de sustancias de venta controlada", dijo el fiscal José Capo Iriarte, de la oficina del fiscal federal.

Janer dijo que las autoridades federales que investigan el caso ha notado una modesta pero creciente tendencia en la que médicos y propietarios de farmacias se entienden ahora directamente con los narcotraficantes, pero se negó a formular más comentarios alegando que la investigación continúa.

Los sospechosos encaran hasta 20 años de cárcel de ser encontrados culpable.