El presidente Sebastián Piñera, ensalzó hoy la "gran reforma educacional" chilena puesta en marcha con la aprobación del presupuesto de educación 2012, mientras que los dirigentes estudiantiles la criticaron con dureza, y la calificaron de "estafa" y "mezquina".

Piñera, que este miércoles se reunió con parlamentarios oficialistas y los ministros de Interior, Rodrigo Hinzpeter; Educación, Felipe Bulnes, y el portavoz del Gobierno, Andrés Chadwick, explicó que el presupuesto aprobado este lunes se hace cargo, de forma "especial", de la clase media y los sectores de menos recursos.

"Este presupuesto se preocupa de todos los chilenos pero con una prioridad, un cariño y un compromiso muy especial con la clase media y con los sectores vulnerables, porque vamos a protegerlos para que no caiga sobre ellos el costo de una eventual crisis internacional", dijo el presidente.

En tanto, los dirigentes estudiantiles congregados hoy en la sede de la Federación de Estudiante de Chile (Fech) en Santiago, censuraron la aprobación en el Parlamento de la partida de Educación del año próximo, y consideraron que la educación pública ha sido "la gran perdedora" con la aprobación del Presupuesto de la Nación 2012.

"Creemos que el Gobierno ha sido irresponsable. Ha salido ha hablar con palabras grandilocuentes diciendo que este ha sido el Presupuesto más importante de la historia, cuando en realidad el aumento ha sido pequeño e, incluso, mezquino", afirmó el presidente de la Federación de estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Noam Titelman.

"Estamos decepcionados aunque no sorprendidos, porque si bien sabíamos que la Ley de Presupuesto no era el espacio donde se iban a aprobar las grandes reformas estructurales de la educación, considerábamos que tras tantos meses de movilizaciones al menos se iba a avanzar en esa dirección", añadió.

Por su parte, el presidente de los estudiantes de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros, lamentó que el Gobierno no aprovechara la discusión del presupuesto para realizar "avances concretos" y reformas "estructurales" en la educación chilena.

Además, Ballesteros desmintió las informaciones de la prensa chilena sobre un posible "quiebre" dentro de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), a causa del creciente peso que han adquirido los dirigentes más a la izquierda del movimiento.

El líder estudiantil explicó que la Confech es una organización "pluralista" donde "cada uno tiene una opinión", pero que las resoluciones se toman de manera "conjunta".

"La Confech está más unida que nunca", subrayó, y anunció un Congreso Nacional para el año que viene, donde todos los estudiantes "aclararán sus posturas".

El pasado lunes, la Cámara de Diputados chilena aprobó la partida de Educación para 2012, con 58 votos a favor y 55 en contra, lo que evitó que la partida pasara a la comisión mixta, como pretendía la Concertación opositora (coalición opositora de centroizquierda).

La aprobación se logró luego de extensas reuniones entre el Ejecutivo y parlamentarios independientes, y después de que el pasado viernes la sala del Senado aprobara los recursos adicionales ofrecidos por el Gobierno en su última propuesta a la oposición, que bordean los 420 millones de dólares.

La Concertación y el Partido Comunista rechazaron la propuesta presupuestaria del Ejecutivo en materia de educación, que superaba los 11.000 millones de dólares, un 7,2 por ciento más que en el presupuesto de 2011.

La oposición exigió al Gobierno que inyectara 1.000 millones de dólares más para así garantizar la gratuidad de la enseñanza universitaria al 70 por ciento de los alumnos más pobres, una fórmula con la que pretendía acercarse a las demandas de los estudiantes, que desde hace medio año están en huelga.