El Parlamento de Honduras aprobó hoy una reforma para que los militares puedan ejercer funciones de seguridad que le corresponden a la Policía Nacional, como una acción del Gobierno que preside Porfirio Lobo para frenar la violencia.

Con la reforma los militares podrán ejecutar allanamientos y órdenes de captura, a lo que diversos sectores del país centroamericano se oponían porque la formación castrense difiere mucho de la policial.

En una votación de 109 votos a favor y una abstención, los diputados reformaron los párrafos segundo y último del artículo 274 de la Constitución, "con el propósito de restaurar el orden público y lograr la paz social, respetando el imperio de la Constitución".

"Excepcionalmente las Fuerzas Armadas pueden ejercer funciones policiales con carácter temporal, en situaciones de emergencia que afecten a las personas y los bienes", añade la reforma.

Señala además que los militares podrán "participar en forma permanente en la lucha contra el narcotráfico y además cooperar en el combate al terrorismo, tráfico de armas y el crimen organizado, a petición de la Secretaría de Estado en el Despacho de Seguridad".

Agrega que "para realizar las funciones policiales en forma temporal, debe el Poder Ejecutivo emitir el correspondiente Decreto de Emergencia, estableciendo en él, el término de vigencia del Decreto y demás alcances".

El segundo artículo de la reforma establece que el Estado de Emergencia de Seguridad Pública deberá garantizar "el respeto irrestricto de los derechos humanos, las garantías constitucionales, la dignidad de la persona y el debido proceso".

La reforma entrará en vigor al ser publicada en el diario oficial "La Gaceta".

La nueva disposición, a petición del Ejecutivo, fue aprobada en momentos en que la Policía de Honduras es blanco de críticas y repudio por la participación de agentes y oficiales en crímenes y otros delitos.

En su campaña política Lobo prometió "trabajo y seguridad" a los hondureños, pero a casi dos años de su mandato no ha podido cumplir con ninguna de las dos.

Por el contrario, la violencia se ha incrementado, con un promedio de 20 muertes diarias, según organismos de derechos humanos.