El papa Benedicto XVI expresó apoyo el miércoles a los movimientos en el mundo que reclaman la abolición de la pena de muerte.

En una reunión promovida por el grupo católico Comunidad San Egidio sobre el tema "no hay justicia sin vida", el Papa expresó esperanzas de que "vuestras deliberaciones alienten las iniciativas políticas y legislativas en un número creciente de países para abolir la pena de muerte".

Benedicto, como su predecesor Juan Pablo II, ha intercedido personalmente por la conmutación de varias penas de muerte, en Estados Unidos y otros países.

A fines de los 90, la Iglesia católica endureció su oposición a la pena de muerte en una declaración revisada de su magisterio. Dijo que la pena capital sólo es lícita dentro de circunstancias muy específicas, cuando no existe otra manera de proteger a la comunidad.