El ex presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, fue detenido el miércoles por la Corte Penal Internacional acusado de homicidio, violación y otros delitos presuntamente cometidos por sus seguidores mientras se aferraba al poder tras las elecciones del año pasado.

Gbagbo, de 66 años, es el primer ex jefe de estado detenido por el tribunal desde su creación en el 2002. La fiscalía acusa además al presidente sudanés Omar al-Bashir de genocidio, pero se ha negado a entregarse. El fallecido dictador libio Moamar Gadafi murió antes de que pudiera ser juzgado en La Haya por crímenes contra la humanidad.

"El señor Gbagbo debe rendir cuentas por su responsabilidad individual en los ataques contra civiles cometidos por fuerzas que actuaron en su nombre", dijo el fiscal Luis Moreno Ocampo en una declaración.

La fiscalía sostiene que unas 3.000 personas murieron a causa de la violencia por ambos bandos después que Gbagbo se negó a reconocer su derrota tras los comicios presidenciales del 28 de noviembre. El presidente Alassane Ouattara tomó posesión del cargo en abril con la ayuda de fuerzas francesas y los soldados de las Naciones Unidas.

Gbagbo quedará confinado en una celda del tribunal y en los próximos días comparecerá ante el juez.

Su detención y transferencia al tribunal de La Haya en un vuelo nocturno causó alegría e indignación en Costa de Marfil, especialmente en la capital, Abidjan, que sigue dividida en barrios que respaldan a Gbagbo o Ouattara.

En el barrio de Doakoure, Sarah Dosso dijo que cantó y bailó al enterarse de que Gbagbo había sido transferido.

"Es abrumador. Esto realmente contenta", dijo la mujer de 25 años frente a su casa, situada ante una fosa común en la que están enterrados su padre y su hermano.

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Burke contribuyó desde Abidjan, Costa de Marfil.