El Premio Tusquets Editores "pilló de sorpresa" a Fernando Aramburu, quien se impuso con su novela "Años lentos", sobre el nacimiento del grupo terrorista ETA visto a través de los ojos de un niño.

"Para mí es un honor muy grande, me salva económicamente medio año y eso es evidente", expresó el escritor español en una entrevista con la AP el martes, momentos después del anuncio. "Tampoco voy a esconder la pequeña vanidad ... pues me confirma que quizá he hecho bien el trabajo", añadió.

El premio Tusquets, anunciado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, consiste de 26.600 dólares y la publicación de la novela ganadora en México, Argentina y España en marzo de 2012.

El jurado premió a Aramburu, quien presentó su obra bajo el seudónimo de Río Lippe, por la "brillante reflexión sobre cómo la vida se destila en una novela, la mediación y el trasvase entre recuerdo sentimental y memoria colectiva, en una escritura diáfana".

También destacó "la narración dickensiana de una infancia en los años sesenta en el País Vasco".

La novela, que transcurre en San Sebastían a principios de los 60, relata cómo los curas del barrio promueven entre los niños la simpatía por el grupo que lucha por una patria vasca, y el giro hacia la violencia de éste.

La ETA recientemente dio un giro al renunciar expresamente a la lucha armada, y al respecto Aramburu sostuvo que "de momento se esta dando, es evidente que no se esta ejerciendo la violencia, pero en cualquier momento podrían cambiar de idea, ¿no? Las armas las conservan, los objetivos siguen siendo los mismos, y es realmente difícil fiarse de personas que han matado a 800 seres humanos, entre ellos veintitantos niños, embarazadas, gente que pasaba por ahí".

La infancia es una presencia constante en la obra de Aramburu, hecho que él atribuye a su fascinación con el "Lazarillo de Tormes", la novela del siglo XVI precursora de la picaresca española.

Recordando el maltrato que recibió a manos de un profesor, tal como Lazarillo a manos del ciego, Aramburu dijo que la novela "despertó en mí una especie de identificación con el protagonista", a tal punto que "cualquier cosa que hago la he estado midiendo hasta ahora con relación a ese libro".