Empleados de inmigración en los aeropuertos del Reino Unido se unieron el miércoles a maestros, trabajadores sanitarios y meteorólogos en la mayor huelga de Gran Bretaña en las últimas décadas, pero los pasajeros que llegaron al país parecían haber escapado del caos que se esperaba.

La huelga general de un día fue convocada para protestar contra los pedidos del gobierno de que los empleados públicos trabajen más años antes de tener derecho a recibir una pensión y de que aumenten sus contribuciones mensuales para su retiro, planes que forman parte de las medidas de austeridad del gobierno para frenar el alto endeudamiento de Gran Bretaña.

Según los sindicatos, unos dos millones de empleados del sector público se unieron a la huelga, lo que lo habría hecho la más grande desde la tristemente célebre disputa industrial conocida como el Invierno del Descontento de 1979, que presagiaba la llegada de Margaret Thatcher como primera ministra.

Los manifestantes también criticaron los fuertes recortes al gasto público que el gobierno extendió el martes. Luego de la congelación a los salarios de los empleados públicos el año próximo, los aumentos salariales se limitarán al 1% hasta 2014.

Tanto el aeropuerto Heathrow de Londres como varias compañías aéreas habían advertido a los viajeros internacionales que podrían toparse con grandes filas en las salas de inmigración, como consecuencia de la escasez de personal.

Sin embargo, los administradores del aeropuerto dijeron que los pasajeros de los vuelos que llegaron el miércoles desde Estados Unidos, Asia y Europa apenas se vieron afectados, en parte debido a la aplicación exitosa de planes de contingencia de tener personal suplente en los puestos de revisión de documentos.

El gobierno británico dijo que menos de un tercio de los empleados públicos se unieron a la protesta laboral y que más personal del esperado se presentó a trabajar en los puertos y aeropuertos.

Sin embargo, más de la mitad de las 21.700 escuelas públicas de Inglaterra cerraron y unas tres cuartas partes de las escuelas en todo el Reino Unido tendrían que verse obligadas a cerrar temprano, dijo la Oficina del Gabinete.

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Paisley Dodds, periodista de The Associated Press en Londres, contribuyó a este despacho.