Pobladores y autoridades de la región Cajamarca mantenían su protesta contra el proyecto aurífero Conga de la estadounidense Newmont, pese a que la noche del martes la empresa anunció desde Lima la suspensión de sus actividades.

Carlos Santa Cruz, vicepresidente para Sudamérica de Newmont, dijo en conferencia de prensa junto al primer ministro Salomón Lerner que Conga queda suspendido con el objetivo de restablecer el orden interno y la tranquilidad pública.

Pero cientos de campesinos se agruparon el miércoles en la plaza de armas de Cajamarca donde el presidente regional Gregorio Santos y otros líderes exigieron que se cancele, y no suspenda, el proyecto.

"Si el estado se pronuncia (en favor de la eliminación del proyecto) hoy tal como se le ha venido exigiendo y no nos siguen meciendo (engañando), este problema se resuelve hoy", dijo Santos a la televisora Frecuencia Latina de Lima, después de siete días de protestas en la región.

El agente Carlos Córdova, de la dirección policial de Cajamarca, dijo por teléfono a la AP que hasta el mediodía "si bien existen grupos de personas que caminan por las calles no hay ningún brote de violencia".

Confirmó que bancos, mercados, escuelas y pequeños comercios en la capital regional, 571 kilómetros al norte de Lima, seguían cerrados. Añadió que las vías de salida a otras zonas del país e incluso el aeropuerto permanecían bloqueados.

La iglesia católica en Cajamarca invocó en un comunicado dirigido al gobierno, pobladores y empresa minera "revisar y corregir lo andado... poniendo por delante un proyecto nacional, regional y local que apunte al desarrollo y bienestar de todos".

El sacerdote Juan Pérez, del obispado de Cajamarca, dijo a la AP que religiosos "repartían alimentos a los campesinos llegados desde zonas lejanas, pues a diferencia de sus líderes, los campesinos no tienen asegurada su alimentación".

Adelantó que la iglesia católica, la religión mayoritaria en Cajamarca, realizará una misa el viernes en la catedral para conciliar a los grupos en disputa.

Erasto Almeida, analista de Eurasia Group, dijo a la AP desde Nueva York que considera que el gobierno no reaccionará con "medidas radicales contra" el proyecto Conga, considerada la inversión local más grande con 4.800 millones de dólares.

"Eso sería una señal negativa para los inversionistas y sería peligroso para el gobierno de Ollanta Humala porque si cede, otros grupos que protestan pueden sentir que tienen condiciones para hacer ceder al gobierno", indicó.

Según datos oficiales, la cartera de inversiones en exploración y ampliación de proyectos mineros alcanza a 46 megaproyectos que alcanzan la cifra de 51.000 millones de dólares.

Carlos Monge, de la ONG Revenue Watch Institute, dijo que si se cancela el proyecto minero Conga no se afectará la viabilidad de otros proyectos mineros en el país. Aunque sí pidió observar de cerca los efectos de conflictos sociales.

"Si cada uno de esos importantes proyectos mineros va a generar un conflicto como el de Conga, entonces no es razonable pensar que todos los proyectos vayan a realizarse", dijo a la AP.

Otros analistas añaden que el gobierno de Humala buscará llegar a un acuerdo con las comunidades pero que el tiempo que tomará convencerlos es incierto. "En mi caso no sé cuánto pueda demorar llegar a acuerdos", dijo Almeida.