La hija del ex dictador soviético Josef Stalin, cuya deserción al Occidente durante la Guerra Fría avergonzó a los gobernantes comunistas y la convirtió en una autora exitosa, murió. Tenía 85 años.

Lana Peters — conocida internacionalmente por su nombre anterior, Svetlana Alliluyeva — murió de cáncer de colon el 22 de noviembre de Wisconsin, donde vivió intermitentemente antes de adquirir la ciudadanía estadounidense, informó el lunes la juez de instrucción del condado de Richland, Mary Turner.

Su deserción en 1967 — la cual según ella fue parcialmente motivada por el maltrato hacia su fallecido esposo Brijesh Singh por parte de las autoridades soviéticas — causó un furor internacional y fue un golpe de relaciones públicas para Estados Unidos. Pero Peters, quien dejó a dos hijos en territorio soviético, dijo que su identidad implicó más que un cambio de bando en la Guerra Fría. Ella incluso volvió a la Unión Soviética en 1980, sólo para regresar a Estados Unidos un año más tarde.

Cuando se fue de la Unión Soviética a la India en 1966, planeaba dejar las cenizas de su tercer esposo fallecido, un ciudadano indio, y regresar. Pero en lugar de eso, llegó sin aviso a la embajada estadounidense en Nueva Delhi y solicitó asilo político. Después de una breve estadía en Suiza, viajó a Estados Unidos.

Peters llevaba con ella un libro de memorias que había escrito en 1963 sobre su vida en Rusia. "Veinte cartas a un amigo" fue publicado meses después de su llegada a Estados Unidos y se volvió un éxito de ventas.

En el libro ella recuerda a su padre, quien murió en 1953 después de gobernar la nación durante 29 años, como un hombre distante y paranoico.

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El periodista de The Associated Press Ryan J. Foley, en Iowa City, Iowa, y Geoff Mulvihill en Filadelfia, colaboraron con este reporte.