El presidente de la Federación Europea de Biotecnología, el belga Mark Van Montagu, dijo hoy en La Habana que es "muy optimista" con las soluciones que pueden aportar las plantas transgénicas a los problemas de alimentación en el mundo.

Van Montagu afirmó que los alimentos obtenidos a partir de las plantas genéticamente modificadas "no son peligrosos" para la salud y representan "una esperanza" para el planeta, donde unos 1.000 millones de sus habitantes sufren hambre, en la conferencia que dictó durante la apertura del congreso Biotecnología 2011.

"Tenemos que comunicarnos con la sociedad y explicarle que la naturaleza es un gran laboratorio genético" y que "lo que estamos haciendo con la tecnología de modificación y la ingeniería genética es para una mejoría de nuestro planeta", recalcó Montagu, quien preside la Federación Europea de Biotecnología.

Montagu y el biólogo británico y premio Nobel de Medicina de 1993, Richard John Robert, fueron declarados "presidentes de honor" del congreso que organiza anualmente el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana (CIGB).

Unos 300 científicos de 30 países, entre ellos Gran Bretaña, Estados Unidos, Bélgica, Canadá, China, Chile, Costa Rica, Brasil y México, participan en el congreso que se celebrará hasta el próximo 3 de diciembre dedicado en esta ocasión al tema "Agrotecnología: contribuyendo a enfrentar los retos globales".

A la jornada de apertura asistieron el vicepresidente del Consejo de ministros, José Ramón Fernández, el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, José Miyar, el asesor del Consejo de Estado Fidel Castro Díaz-Balart y el director general del CIGB, Luis Herrera.

Uno de los organizadores del evento científico, Carlos Borroto, se refirió al impacto y las perspectivas de la biotecnología agrícola en Cuba y señaló que en la isla se trabaja en la obtención de plantas transgénicas como el maíz para obtener una variedad resistente a plagas como la "palomilla", que específicamente ataca a ese cultivo en la isla.

El experto cubano dijo que "hay que pensar cada vez más en una agricultura sostenible en armonía con el medio ambiente" y explicó que en Cuba se aplica un sistema regulatorio de evaluación de esos productos "muy estricto" para su introducción en el consumo.

Citó además al cultivo de la soja transgénica como otro de los productos en desarrollo, aunque también se estudian la caña de azúcar, la papa, el banano, la piña, el café y el arroz, entre otros, para lograr variedades resistentes a fenómenos climáticos como la salinidad y la sequía.

Uno de los 10 simposios de Biotecnología-2011 tratará sobre la bioseguridad de los organismos genéticamente modificados y los bioproductos para el control biológico, y otros se referirán a la biotecnología acuática, los ensayos clínicos veterinarios y las regulaciones para nuevos productos.

La industria biotecnológica cubana produce y comercializa productos farmacológicos y vacunas en unos 40 países, cuyas ventas generan unos 300 millones de dólares anuales a la economía de la isla.