Una comisión de expertos recomendó el martes exhumar los restos del ex dictador Francisco Franco del monumento a los caídos en la Guerra Civil y entregarlos a su familia para que los entierre en otra parte.

El Valle de los Caídos contiene los restos de casi 34.000 combatientes de ambos bandos de la Guerra Civil de 1936-1939. Pero sigue siendo el lugar de peregrinación para los derechistas nostálgicos de la era de Franco.

El informe conocido el martes recomienda designar el lugar oficialmente como monumento a los caídos de ambos bandos, y destaca que Franco no murió en la guerra sino de causas naturales en 1975.

En el Valle reposan igualmente los restos del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, fusilado por milicianos comunistas en 1936. Empero, no se pueden mover por haber caído ese líder durante la guerra como consecuencia de ella.

La comisión fue designada por el actual gobierno socialista, pero la decisión corresponderá al nuevo gobierno conservador que asumirá el mes próximo.

La basílica que contiene los restos de Franco está coronada por una cruz de 150 metros (yardas) de altura situada en una colina rocosa a 45 kilómetros (30 millas) al noroeste de Madrid.

Trasladar los restos de Franco transformaría el santuario en un "tributo a todas las víctimas de la guerra civil", dijo el informe.

La comisión fue designada conforme a la Ley de la Memoria Histórica aprobada en el 2007 para distinguir a las víctimas republicanas caídas en su lucha contra los nacionales de Franco. El gobierno consideró que las víctimas caídas a manos republicanas fueron ya suficientemente honradas durante casi 40 años que gobernó el dictador.

Empero, el traslado de los restos depende de la Iglesia católica, que tiene jurisdicción sobre el templo levantado en el valle.

La Ley de la Memoria Histórica es la primera que brinda ayuda gubernamental a las personas que intentan localizar los restos de sus seres queridos fusilados durante la guerra, muchos de ellos enterrados en fosas comunes. Además, ordenó la retirada de todas las estatuas de Franco y símbolos franquistas de los lugares públicos y rebautizar las calles y plazas que llevaban su nombre, así como el de otras personas asociadas con el régimen.

Hasta la aprobación de la ley, el Valle de los Caídos atrajo cada 20 de noviembre a grupos nostálgicos de la era del general. La nueva legislación prohibió los actos con carácter político en el lugar.

No es probable que el nuevo gobierno del Partido Popular acepte o ejecute las recomendaciones de la comisión.