Los ministros de Finanzas de la zona euro estudiarán hoy si se cumplen las condiciones para desbloquear el sexto tramo de ayuda a Grecia, de 8.000 millones de euros, después de que las autoridades del país se hayan comprometido por escrito a aplicar el plan de ajuste exigido por la UE.

Los 17 trabajarán también sobre el refuerzo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) hasta el billón de euros, frente a los 440.000 millones con los que cuenta en la actualidad, en un momento de creciente presión de los mercados sobre países como España e Italia.

La crisis griega parecía haber quedado encaminada en la cumbre de octubre, cuando se acordó una quita voluntaria del 50 % sobre su deuda soberana y un nuevo paquete de ayuda de 130.000 millones de euros, pero la posible celebración de un referéndum sobre el plan de ajuste, que finalmente fue descartado, volvió a poner el foco sobre el país.

El nuevo gobierno, liderado por el tecnócrata Lukás Papadimos, y los principales partidos griegos se han comprometido finalmente por escrito a respetar las reformas ya pactadas, un requisito exigido por la eurozona para el desbloqueo de los próximos 8.000 millones de euros.

El desembolso del sexto tramo es indispensable para que Grecia pueda afrontar el pago en diciembre de pensiones y salarios en el sector público.

Los 17 estudiarán también el primer informe de la misión de supervisión de la Comisión Europea en Italia, después de la sustitución del primer ministro Silvio Berlusconi por el excomisario europeo Mario Monti y en un momento en que la crisis se deja sentir en España, Bélgica, Francia y Austria.

Para contener el contagio, resulta fundamental concluir los trabajos de refuerzo del FEEF, que en la práctica dispone sólo de 250.000 millones de euros si se descuentan los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal.

Según un texto distribuido a diputados alemanes y que se ha filtrado a la prensa, el FEEF podrá avalar -bajo el modelo asegurador- hasta un 30 % de las emisiones de bonos en el mercado primario de Estados miembros con problemas para aumentar la demanda y bajar los costes de financiación de esos países.

La garantía se daría a través de un certificado de protección.

Los ministros también trabajan en la creación de uno o varios instrumentos de coinversión con el que la eurozona pretende atraer inversiones privadas y públicas, de fondos soberanos de países emergentes, por ejemplo, aunque éstos han mostrado escaso interés.

Una vez el nuevo fondo esté listo para ser utilizado podrá dar líneas de crédito preventivas, financiar la recapitalización de la banca e intervenir en los mercados de deuda primario y secundario.