El ex hombre fuerte de Costa de Marfil, que se negó a aceptar su derrota en los comicios del año pasado y casi arrastró al país a una guerra intestina, abordó un avión y se encuentra camino a la Corte Penal Internacional después que ésta emitió una orden para arrestarlo.

El ex presidente Laurent Gbagbo había estado bajo arresto domiciliario en el pequeño poblado de Korhogo, a más de 500 kilómetros (300 millas) al norte de Abiyán desde que fue derrocado por fuerzas respaldadas a nivel internacional hace siete meses.

En Abiyán, Kone Katinan, vocero de Gbagbo, confirmó que el ex mandatario había partido de la pequeña localidad en un vuelo especial rumbo a La Haya.

"Está en el avión", señaló Katinan. Un alto asesor del nuevo presidente del país, el cual pidió guardar el anonimato porque no tiene autorización para hablar con la prensa, confirmó su partida.

En París, el abogado de Gbagbo, Emmanuel Altit, dijo que había presentado una apelación para detener una orden de arresto internacional emitida el martes a través de fiscales estatales de Costa de Marfil. Indicó que esperaba que, si la apelación era rechazada, el ex presidente sería trasladado a La Haya durante la noche.

La medida de la CPI, casi un año después de la disputada elección presidencial de Costa de Marfil, fue elogiada por víctimas del régimen de Gbagbo y por grupos defensores de los derechos humanos debido al mensaje que envía contra la impunidad.

Una vez que llegue a La Haya, Gbagbo se convertirá en el primer ex jefe de Estado en ser detenido por el tribunal internacional desde la fundación de éste en 2002.

El presidente sudanés Omar al-Bashir ha sido acusado formalmente, aunque se niega a entregarse, mientras que el jefe militar liberiano Charles Taylor y el líder yugoslavo Slobodan Milosevic han sido juzgados allí por tribunales especiales ad hoc, no por la corte internacional.

Sin embargo, la medida podría enardecer aún más las tensiones en Costa de Marfil, porque da la apariencia de que es un tipo de justicia parcial, ya que las fuerzas leales al líder del país elegido democráticamente, Alassane Ouattara, también cometieron graves agresiones.

"Aunque el grupo de Gbagbo azuzó la violencia, las fuerzas de ambas partes han estado implicadas repetidas veces en graves delitos. Las víctimas de abusos efectuados por fuerzas leales al presidente Ouattara (también) merecen ver que se haga justicia", dijo Elise Keppler, asesora legal del grupo activista Human Rights Watch.

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Los periodistas de The Associated Press Jamey Keaten en París y Mike Corder en La Haya contribuyeron a este despacho.