Cuatro secuestrados por las FARC fueron asesinados por la espalda y a quemarropa, informó el martes el Instituto de Medicina Legal, lo cual la guerrilla calificó como el "trágico desenlace" de un "demencial" operativo del gobierno del presidente Juan Manuel Santos para liberar a los retenidos.

Las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dijeron en un comunicado conocido el martes que las muertes de los uniformados "obedeció al afán del presidente Santos y el alto mando militar por impedir su inminente liberación unilateral".

"Lamentamos profundamente el trágico descenlace del demencial intento de rescate ordenado por el gobierno colombiano", dijo la jefatura rebelde en un comunicado fechado el 28 de noviembre en las "montañas de Colombia" y divulgado en la jornada en la página de las FARC.

Según los insurgentes, el ahora extinto máximo comandante Alfonso Cano había decidido liberar a los secuestrados y esa resolución seguía en pie aun después de la muerte del propio Cano el 4 de noviembre a manos del ejército. El comunicado señala que las autoridades supieron sobre la inminente liberación de los retenidos al apoderarse de los computadores decomisados en el campamento donde mataron a Cano.

"Es evidente que tras hacerse de la información, el gobierno nacional y el alto mando militar tomaron la determinación de frustrar la gestión humanitaria y sus posibles efectos. Los resultados están a la vista", agregó la comandancia de las FARC, que anexó una carta dirigida a la ex senadora Piedad Córdoba informándole que le entregarían a seis rehenes, sin precisar la fecha ni los nombres de los que serían entregados.

El grupo de activistas Colombianas y Colombianos por la Paz, que encabeza Córdoba, dijo en un comunicado el sábado tarde que recibió esa comunicación rebelde anunciando las liberaciones el viernes por la noche, poco antes de que tropas y rebeldes se enfrentaran en Caquetá, al sur del país, y los cuatro uniformados retenidos resultaran muertos.

El mismo día de la ejecución de los uniformados, el presidente dijo que ya sabía que las FARC responsabilizarían al gobierno de esas muertes, cuando los únicos responsables eran los guerrilleros.

El ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y funcionarios de la Fiscalía General han dicho que no se trató de una operación de rescate sino que tropas que seguían el rastro de una columna rebelde se encontraron fortuitamente con los guerrilleros y se desató el choque en la selva.

Ex secuestrados han dicho que durante su cautiverio los guerrilleros les advertían que tenían la orden de dispararles en caso de intentar un escape o si detectaban un operativo de rescate por parte de la fuerza pública.

En el pasado, otros rehenes de las FARC han muerto a manos de los rebeldes. En junio de 2007, por ejemplo, 11 diputados departamentales de Valle del Cauca, al suroeste del país, murieron baleados por los insurgentes en una aparente confusión con otra columna rebelde.

También mediante la gestión de Córdoba las FARC han dejado en libertado una veintena de secuestrados desde 2008 hasta inicios de este año.

El director del Instituto Nacional de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, explicó a reporteros que los cuatro uniformados murieron por disparos realizados de atrás hacia adelante en la espalda o la cabeza. Agregó que en tres de las víctimas hay impactos de arma de fuego en cráneo y en tórax y que por rastros de pólvora encontrados en los cadáveres, los disparos fueron hechos a menos de metro y medio de distancia.

El informe corresponde al coronel de la Policía Edgar Duarte, el mayor de la Policía Elkin Hernández, el sargento del Ejército José Libio Martínez y el intendente de la Policía Alvaro Moreno, quienes llevaban entre 12 y 14 años cautivos por las FARC.

La fiscal general Viviane Morales ha dicho que cada uno de los uniformados muertos recibió más de 5 tiros.

En el campamento donde estaban los retenidos, las autoridades hallaron objetos personales de los uniformados como una Biblia, escritos, dibujos, de acuerdo con la Fiscal General.

El sargento de la Policía Luis Alberto Erazo, de 48 años, 12 de ellos en cautiverio y quien logró huir en medio de la selva y salvarse, reveló el lunes que sobrevivió porque corrió en sentido contrario al de sus cuatro compañeros, que se dirigieron hacia los guerrilleros.

En una ceremonia religiosa realizada en la catedral de Bogotá y encabezada por el presidente y los altos mandos frente los cuatro féretros, monseñor Héctor Gutiérrez, arzobispo de la localidad de Engativá, llamó "a mis hermanos que se han levantado en armas... este no es el camino, nos hemos equivocado. Queridos guerrilleros este no es el camino, por ahí (con las muertes) no llegamos a la paz".

Santos ha dicho que está dispuesto a negociar con los rebeldes si muestran querer dejar las armas con gestos como liberar a secuestrados.