La maestra Patricia Faz mostró una imagen de una enorme ola a punto de estrellarse en la costa.

"El agua esta destruyendo nuestro castillo", dijo a los niños sentados a su alrededor. "I don't like when that happens", añadió, para explicarles que no le gustaba que eso sucediese.

Mientras Faz hablaba, sus alumnos angloparlantes e hispanoparlantes entendieron y reaccionaron apropiadamente. Los niños mostraron platos de papel en los que habían dibujado rostros tristes para indicar que la destrucción del castillo por la ola los ponía "sad".

Fue un día normal en el aula bilingüe de Faz en la Escuela Primaria Jones, en 3300 Chicory Road, en Racine, Wisconsin.

El aula de Faz es una de varias bilingües en el distrito escolar unificado en Racine, ofrecidas desde kindergarten hasta quinto grado si los padres lo desean. En las clases, que incluyen a niños cuya lengua madre es tanto el inglés como el español, los maestros enseñan en los dos idiomas con el objetivo de que todos los estudiantes sean bilingües.

Usualmente, para el quinto grado los niños hispanohablantes son considerados bilingües y los angloparlantes están acercándose, dijo José Martínez, director interino de programas para enseñar inglés en el distrito unificado.

"El objetivo es que sean bilingües, no que aprendan inglés y se olviden del español", dijo Faz, que ha estado enseñando kindergarten de esa forma desde el 2006. "Es un aula del tipo inmersión lingüística para los niños angloparlantes, y provee instrucciones a los hispanos en su idioma natal".

Estudios muestran que es mejor para los alumnos hispanohablantes recibir instrucción en su idioma inicialmente, dice Faz. De esa forma aprenden y entienden los conceptos básicos como contar y los traducen, en lugar de memorizar términos y perderse el meollo de las materias, explicó la maestra.

Faz habla en español en el aula entre 70% y 80% del tiempo — incluyendo en ciencia, estudios sociales y matemática — y emplea muchos gestos, ayuda visual y repetición. La cantidad de español hablado decrece gradualmente hasta alcanzar un equilibrio de 50-50 con el inglés para el quinto grado.

"Al inicio del año sucede que algunos niños angloparlantes sienten que no quieren estar en clase. Se sienten nerviosos y asustados y le dicen a sus padres que no quieren ir a la escuela porque no entienden mucho de lo que se dice", dijo Faz. Pero las cosas mejoran pronto y algunos niños angloparlantes incluso emplean el español en sus casas.

Ése fue el caso con Kirah Fox, de 6 años, dice su madre, Amy Fox, un ama de casa de 28 años de Racine.

"Incluso cuando ya habían pasado 10 días desde el inicio del semestre ... podíamos ver que ella se sentía frustrada", dijo Fox sobre el uso de español en clase, y añadió que le preocupó que haber registrado a Kirah en la clase bilingüe había sido un error. Entonces, unas semanas después, notó un cambio. "Ella se siente mucho más cómoda y está aprendiendo muchísimo. Está aprendiendo vocabulario y oraciones breves. Me sentí tan contenta de no haber hecho caso a mis temores".

Amy Fox dice que inscribió Kirah en la clase para mantenerla estimulada y para que aprendiese un segundo idioma cuando es pequeña y resulta más fácil.

"Y nosotros queremos que nuestros hijos sean capaces de aceptar otras culturas y puedan comunicarse efectivamente y crear relaciones con personas de culturas diferentes a la nuestra", dijo.

Esas son las razones por las que la mayoría de los padres optan por esas clases, dijo Faz, aunque algunos lo hacen porque tienen antecedentes hispanos.

Precisamente por eso fue que el reverendo Vito Monteblanco, de 32 años, puso a su hija de cinco años Olivia Monteblanco en la clase de Faz.

"Mi padre es peruano, y yo quería que mi hija creciese aprendiendo español", dijo Monteblanco. "En la primera semana, ella comenzó a regresar a casa con nuevas palabras en español y se levanta todas las mañanas con deseos de ir a la escuela".

Monteblanco dijo que le preocupó inicialmente que una enseñanza en dos idiomas pudiera hacer que su hija aprendiese menos que lo que haría en un aula usual en inglés, pero no ha sido así.

Los exámenes estatales muestran que los alumnos en el distrito en clases bilingües tienen resultados académicos iguales a los otros alumnos, dijo Martínez, y eso no sorprende a Faz.

"Tú puedes ver que ellos no están confundidos", dijo en su aula tras un ejercicio reciente. "Pueden seguir bien el proceso".

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Información del: The Journal Times, http://www.journaltimes.com