El caso de un niño de ocho años en Cleveland Heights que fue quitado a su familia porque pesa más de 90 kilogramos (100 libras) renovó el debate en torno a si los padres deben perder la patria potestad de los hijos menores de edad que sufran obesidad severa.

El niño fue retirado de su familia y entregado a un tutor en octubre después de que trabajadores sociales del condado consideraran que la madre no hacía lo suficiente para controlarle el peso.

Debido a lo que pesa, el chico corre el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes e hipertensión. De acuerdo con la tabla oficial de crecimiento, la mayoría de los niños de ocho años pesan unos 27,2 kilogramos (60 libras).

Aproximadamente dos millones de niños estadounidenses sufren obesidad extrema, con un peso mucho mayor al nivel que podría catalogarse como saludable.

El condado de Cuyahoga quitó el chico a su familia debido a que los trabajadores sociales consideraron una forma de negligencia médica la incapacidad de la madre para hacer que el niño bajara de peso.

La agencia de Servicios Infantiles y Familiares del condado dijo el lunes que mantenía su decisión en torno a la potestad en el caso, la cual recibió la aprobación de un juez.

"Habíamos trabajado muy duro con esta familia durante 20 meses hasta que se llegó a este punto", aseguró la administradora de la agencia, Patricia Rideout.

Rideout dijo que el caso ha causado revuelo entre el personal de la agencia y ha adquirido notoriedad en internet. Afirmó que se mantenía en reserva el nombre del chico en el interés de éste y en acatamiento a la ley estatal.

La respuesta no es sencilla cuando se trata de determinar la responsabilidad de casos de obesidad de este tipo, dijo el doctor Naim Alkhuri, quien trabaja con niños obesos y las familias de éstos en el Hospital de Pediatría de la Clínica Cleveland. Alkhuri encabeza la clínica de metabolismo infantil.

"No se trata sólo de los padres o del niño", dijo. "La obesidad es una epidemia en Estados Unidos. Como sociedad todos somos responsables".