El trabajo doméstico no remunerado de las mujeres equivale al 25 ó el 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de cada país de América Latina, según se dio a conocer hoy durante un encuentro de la Conferencia Regional sobre la Mujer celebrado en Santiago de Chile.

A esta 46 reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional de la Mujer, que se extenderá hasta este miércoles, asisten ministras y autoridades de organismos vinculados a la igualdad de 19 países de América Latina y el Caribe.

En la cita, que se desarrolla en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se analizarán los avances y retos pendientes para impulsar la autonomía económica de la mujer, relegada en muchas ocasiones al trabajo casero y al cuidado de la familia.

"El valor del trabajo doméstico de las mujeres no remunerado equivale a entre el 25 y el 30 por ciento del producto interno bruto de cada país", dijo a Efe Sonia Montaño, directora de la División de Asunto de Género de la Cepal.

Esta cifra se obtiene al extrapolar al conjunto de la región un estudio realizado en México, el único país que en rigor ha realizado este cálculo, donde esa labor equivale al 23 % de su PIB, explicó a Efe Rocío García Gaytán, presidenta del Instituto Nacional de la Mujeres de ese país.

Pero la realidad es que muchas de esas mujeres no perciben ningún tipo de ingreso, ya sea en forma de salario, subsidio o pensión.

"La autonomía económica es quizá una de las claves centrales para transitar a la adopción de políticas públicas de cuidado", recalcó durante la inauguración de este encuentro la secretaria ejecutiva de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena.

"Es decir, en donde las mujeres dejen de subsidiar la economía del cuidado de nuestros países y pasemos a adoptar políticas públicas de Estado y sistemas nacionales de cuidado, como lo están haciendo Uruguay, Costa Rica o Ecuador", apuntó.

Para Bárcena, la nueva arquitectura estatal que la Cepal propone solo será posible si existe una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad que permita ampliar los recursos disponibles para alcanzar los objetivos del desarrollo.

"Esto requerirá sin duda de reformas fiscales" para ver cuál es el costo y quién lo paga, advirtió Bárcena, para quien "ya es hora de comprometer a la sociedad entera".