Las sanciones que aprobó recientemente la Liga Arabe contra Damasco equivalen a "una declaración de guerra económica", afirmó el lunes el ministro del Exterior de Siria, con lo que indicó la profunda preocupación sobre el efecto de las medidas contra el régimen.

Sin embargo, en una clara señal de desafío, el ministro del Exterior Walid al-Moallem insistió en que el pueblo será el único que sufra las consecuencias de las medidas en tanto que el régimen perdurará. No obstante, Damasco encara severas dificultades internas y externas.

"Que estudien muy bien la historia de Siria", expresó al-Moallem a la prensa en una conferencia televisada. "No harán mella en nosotros ni advertencias ni sanciones".

En una decisión sin precedentes contra un estado hermano, la Liga Arabe de 22 integrantes aprobó el domingo sanciones para apremiar al régimen a que ponga fin a la represión contra una revuelta popular que ha durado ocho meses.

Más de 3.500 personas han muerto a causa de la represión y estos acontecimientos han intensificado el aislamiento internacional de Siria.

Las sanciones que impusieron los países árabes a Siria incluyen la cancelación de operaciones con el banco central sirio y se prevé que intensificarán la presión sobre la economía siria, que ya esta debilitada y sobre la que pesan sanciones previas de Estados Unidos y la Unión Europea.

Damasco alega que Siria es víctima de una ola de violencia emprendida por pandillas armadas que reciben financiamiento del exterior. En un intento por reforzar tal aseveración, al-Moallem mostró a la prensa videos de cadáveres quemados y ensangrentados.