El plazo límite establecido por las autoridades municipales para que el movimiento Ocupemos Filadelfia abandone la plaza que tienen tomada desde hace dos meses se cumplió el domingo por la noche sin que se presentaran enfrentamientos ni arrestos mientras la policía observaba a casi 50 manifestantes enlazar sus brazos a la entrada de la Plaza Dilworth.

El lugar seguía tranquilo frente al Ayuntamiento en la madrugada del lunes pese a que muchos manifestantes se habían preparado para la posibilidad de un arresto.

La escena fue muy diferente a la de los campamentos en otras ciudades, donde el uso de aerosol pimienta, gas lacrimógeno y la acción policíaca resultaron en el desalojo de las personas que llevaban largo tiempo acampando, pero Ocupemos Filadelfia se la arregló para evitar los arrestos masivos y los conflictos que se han dado en otras ciudades del país.

El domingo por la noche, había esperanza de que Filadelfia se mantuviera ajena a la violencia.

"Por ahora tenemos una manifestación pacífica", dijo el jefe de la policía de Filadelfia, el inspector Joe Sullivan, casi 45 minutos después de las 5 de la tarde, la que era la hora límite.

En las escaleras que llevan a la Plaza Dilworth, casi 50 personas estaban sentadas en líneas, con los brazos entrelazados, rehusándose a dejar el sitio. La presencia policíaca no cambió nada y no se han emitido órdenes de desalojo.

"Podemos cantar victoria definitivamente", dijo Mike Yaroschuk, que estaba en el proceso de quitar su tienda de campaña. "Hemos abierto muchas mentes, corazones y ojos".

Yaroschuk dijo que abandonaba la plaza no porque la ciudad hubiera emitido un ultimátum, sino por la petición de sindicatos cuyos trabajadores estarán involucrados en un proyecto de construcción previamente planeado en ese lugar durante las próximas semanas.

"Este lugar no es una batalla fundamental para mí ... Este es un maratón, no un sprint", dijo.