Tres horas después de cumplirse el plazo impuesto por las autoridades municipales para que los manifestantes de Ocupemos Los Angeles desalojen el parque del Ayuntamiento, éstos no mostraban señales de retirarse del lugar.

A pesar de que los funcionarios de la ciudad le han notificado a los manifestantes que deben abandonar el lugar de la protesta, que ya cumple semanas, y llevarse sus casi 500 tiendas de campaña a las 12:01 de la madrugada del lunes, éstos continuaban horas después sin que la policía tomara acción alguna.

Circularon algunos folletos que parodiaban los avisos de desalojo y decían: "Por orden del alcalde Antonio Villaraigosa, esta notificación termina su contrato de arrendamiento y le exige asistir a la fiesta de bloqueo de desalojo de Ocupemos Los Angeles".

"La mejor manera de mantener sin violencia un movimiento no violento es organizar una fiesta, y mantenerlo festivo y atmosférico", dijo Brian Masterson mientras ayudaba a un amigo levantar su tienda. "Y voy a estar haciendo todo lo que pueda para detener la violencia".

Dijo que había convertido su propia tienda de campaña en una "trampa no violenta" al llenarla con sacos de arena para que sea difícil de derribar.

"No podemos derrotar a la policía de Los Angeles, pero podemos hacer que sea difícil para ellos hacer su trabajo, y divertirnos mientras lo hacemos", dijo Masterson.

Villaraigosa emitió un comunicado la noche del domingo, unas horas antes de la fecha límite, en el que delineó el plan de la ciudad y sus esperanzas de un "espíritu de cooperación".

Dijo que incluso después del cierre oficial del parque, la policía "le dará tiempo suficiente a los campistas para sacar sus pertenencias pacíficamente y sin interrupción".

Villaraigosa dijo que la policía y trabajadores sociales caminarán por el parque para entregar información sobre el cierre y los servicios disponibles.

El alcalde no dijo las tácticas que utilizarían las autoridades para desalojar a aquellos que se nieguen a abandonar el lugar, o cuando empezarán a usarlas.

El ambiente ya era festivo la tarde del domingo. Una banda de punk-pop tocaba canciones de protesta en uno de los jardines. Los artistas de la protesta estaban afuera para exhibir su trabajo, y el doble del número habitual de camiones de prensa rodeaba el campamento.

Algunos participantes levantaron sus carpas y pertenencias el domingo para evitar problemas con la policía, pero dijeron que tenían la intención de regresar sin ellas para apoyar a sus compañeros manifestantes.

"Yo preferiría no levantar la carpa", dijo Tiffany Wallace mientras empacaba sus cosas. "Pero tenemos que ser estratégicos para que este movimiento dure. Esto no se trata sólo de la ocupación de este lugar en particular. Esto es para la movilización de la clase trabajadora a nivel nacional e internacional".

Folletos digitales se publicaban en las redes sociales Facebook y Twitter para animar a las personas a ir al Ayuntamiento a la medianoche en solidaridad con los ocupantes.