La temporada de huracanes de este año en la cuenca atlántica, que concluye oficialmente el miércoles, fue muy activa, con 19 tormentas tropicales, de las que siete se convirtieron en huracanes, pero muy pocos se abatieron sobre tierra.

Una de las excepciones fue "Irene", que se convirtió en el noveno huracán más costoso del que se tiene registro en el Atlántico.

"La temporada fue muy activa" por el alto número de tormentas tropicales que se formaron, pero, "afortunadamente, muy pocos huracanes impactaron en tierra", destacó a Efe Lixion Ávila, meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU.

Al igual que en 2010, la presencia de una baja presión durante toda la temporada de huracanes en la costa este estadounidense actuó como escudo protector contra el embate de fenómenos meteorológicos, muchos de los cuales fueron a morir en aguas del Atlántico norte.

En ese sentido, Ávila precisó que esa zona de baja presión, un fenómeno que "no es anormal" que se produzca, "impidió" que los huracanes pudieran llegar a las costas de Estados Unidos y los "desvió hacia el noreste sobre el Atlántico".

"Lo que no podemos predecir es si esa baja presión estará ahí, de nuevo, en la temporada próxima", comentó el meteorólogo.

Las previsiones de los expertos se cumplieron en cuanto al número de tormentas tropicales (pronosticaron entre 14 y 19) y de huracanes (entre 7 y 10), pero muchos de ellos "no llegaron a ser fuertes" y es probable que la lluvia que dejaron en algunas zonas fuera incluso beneficiosa.

No obstante, el CNH actualizó hoy la cifra de fenómenos meteorológicos en el Atlántico, al incluir una tormenta registrada "entre el 1 y 2 de septiembre, pero que no se había contabilizado hasta ahora", con lo que en total se formaron 19 tormentas tropicales, y un huracán más, "Nate", que en un principio se catalogó como tormenta, dijo a Efe un meteorólogo de ese organismo.

El experto indicó que es posible que todavía se lleve a cabo alguna nueva actualización.

Con todo, en el curso de lo que parecía ser una temporada benévola, el huracán "Irene" causó a finales de agosto estragos, destrucción y muerte a su paso por Las Carolinas y el noreste de EE.UU., donde causó graves inundaciones, especialmente en zonas de Nueva Jersey.

"Irene", el primer huracán de la temporada en el Atlántico, causó entre 40 y 50 muertos, incluidos cinco en Santo Domingo y uno en Puerto Rico, según datos provisionales del CNH, y dejó a millones de estadounidenses sin electricidad.

Según el CNH, los daños causados por "Irene" podrían alcanzar los 6.000 millones de dólares, sin incluir datos de las aseguradoras contra inundaciones, por lo que la cifra final podría ser "mucho mayor", agregó Ávila.

Todo ello hace de "Irene" el noveno huracán que más daños materiales ha causado en el Atlántico desde que se tiene registro.

En cualquier caso, esta temporada queda muy lejos de la destructiva y mortífera de 2005, cuando "Katrina" se cobró la vida de 1.200 personas en EE.UU. y causó daños por más de 108.000 millones de dólares, según el CNH.

"Katrina" fue el tercer desastre natural más mortífero en EEUU del que se tiene registro desde 1900 y el primero en daños materiales.

De hecho, los daños provocados por los huracanes y tormentas en la temporada de 2005 alcanzaron los 141.000 millones de dólares, la cifra más alta de que se guarda registro desde 1900.

Para Ávila, "lo más importante" es ser conscientes de nuestra vulnerabilidad ante huracanes y tormentas y así acabar con "uno de los más graves problemas: el exceso de confianza" con que parte de la población estadounidense encara cada año la temporada de huracanes, que arranca el 1 de junio.

"Pasan dos, tres, cuatro o cinco años sin huracanes y la gente se confía, cree que ya no vienen más y se olvida de los planes" de contingencia, advirtió.

Una de las zonas que se libró de nuevo del azote de los ciclones fue el Caribe, que no sufrió, al igual que en 2010, el enorme impacto de años pasados.

Así, las tormentas y ciclones dieron un respiro a la ya devastada Haití, que fue tan duramente castigada en 2008, cuando hubo unos 800 muertos y 80.000 damnificados.

No corrió igual suerte el territorio mexicano en el Golfo de México, que sufrió el asalto de "Nate".

"Nate", según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mexicano, llegó a transformarse en ciclón de categoría 1 y causó cuatro muertes, entre ellas la de una niña de 9 años que murió al ser alcanzada por un rayo en Veracruz.

Termina pues la temporada ciclónica en el Atlántico, que, según los expertos, queda como la sexta más activa en los anales de la meteorología.