El gobierno alemán estudia la posibilidad de adquirir conjuntamente bonos con otros cinco países de alta solvencia crediticia -la llamada triple A- para protegerse ante los mercados y, además, reforzarse en caso de tener que salir en ayuda de países como Italia y España.

Así lo informa hoy el diario "Die Welt", uno de los medios que el pasado fin de semana filtró los detalles de un presunto acuerdo entre Francia y Alemania para modificar los Tratados de la Unión Europea (UE) y presentar una iniciativa conjunta en la próxima cumbre de Bruselas.

De acuerdo con ese medio, Alemania y los otros países de la triple A -Francia, Finlandia, Holanda, Luxemburgo y Austria- adquirirían deuda calificada de máxima solvencia para protegerse y reforzarse, en caso de tener que salir en auxilio de países con problemas en la zona euro.

El rotativo remite estas informaciones a fuentes diplomáticas y cita, entre esos países con problemas, a España e Italia.

"Die Welt" añade que la canciller alemana, Angela Merkel, se plantea la implementación de este plan, en el caso de que los 27 miembros de la UE no secunden sus planteamiento para los cambios que se propone imponer en los Tratados de la UE y que supuestamente ha pactado ya con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Estos bonos no serían deuda compartida entre los 17 miembros de la zona euro, es decir, eurobonos, fórmula que Merkel rechaza, sino una suerte de "bonos de elite" o "bonos de la triple A".

El objetivo sería estabilizar la zona euro y el interés que se plantea para estos bonos de elite estaría entre el 2 y el 2,5 %.

Las informaciones de "Die Welt" siguen al goteo de filtraciones del pasado fin de semana acerca del presunto plan franco-alemán, a presentar a los socios el próximo 9 de diciembre, en Bruselas.

El dominical de este rotativo, "Welt am Sonntag", afirmaba ayer que Berlín y París se plantean allanar el camino para que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda de forma masiva, algo que hasta ahora rechazaba Merkel.

A cambio, la canciller y el presidente francés pretenden que se aprueben una serie de cambios en los Tratados, que acabarían con la fórmula actual de los acuerdos por consenso entre los 27 y favorecería los acuerdos bilaterales.

Asimismo, los estados deberían aceptar un estricto control de los déficit nacionales y sancionar una supervisión presupuestaria supranacional.

Los firmantes contarían, en contrapartida, con la ayuda permanente del Banco Central Europeo (BCE) que apoyaría a los países comprometidos con la consolidación fiscal y actuaría de forma contundente en los mercados para mantener bajos los tipos de interés de sus bonos.

Según ese medio, Alemania y Francia podrían empezar a difundir los detalles del nuevo pacto -que crearía una "coalición de los ahorradores"- la semana que viene y desvelarlo al completo en la cumbre de líderes de Bruselas.

Merkel y Sarkozy estiman que esta fórmula aceleraría la reforma de los Tratados, para que pudiera estar lista a principios de 2012.

Si este pacto de estabilidad se tramitase por la vía comunitaria en lugar de como acuerdo entre países podría embarrancar con que uno de los 27 -aunque no estuviera en la zona euro- no lo ratificara.

Su propósito es anular las reticencias de algunos países a comprometerse más efectivamente con la consolidación fiscal y con la integración fiscal europea, una necesidad según Merkel y Sarkozy.

Entre los países que hasta el momento más críticos se han mostrado con la posibilidad de una mayor cohesión fiscal en la UE destaca Reino Unido.

Las filtraciones de "Die Welt" siguen a las difundidas, el sábado, por "Bild", rotativo asimismo del grupo Springer, generalmente con buenas fuentes en la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside Merkel.