Más padres han decidido no vacunar a sus hijos antes de que vayan a la escuela en Estados Unidos. En ocho estados, más de uno de cada 20 pupilos en jardín de la infancia no reciben todas las vacunas requeridas por ley, descubrió un análisis de The Associated Press.

Esa creciente tendencia de que los padres pidan excepciones a la hora de vacunar a sus hijos tiene preocupados a los funcionarios de salud, ante la posibilidad de un brote epidémico de dolencias prácticamente erradicadas.

El análisis de la AP descubrió que la mitad de los estados han visto un leve aumento en el índice de solicitudes de excepciones en los últimos cinco años. Los estados con más salvedades pertenecen al oeste y centro del país.

"Realmente la situación ha empeorado mucho", dijo la secretaria de Salud del estado de Washington Mary Selecky, donde el 6% de los padres con hijos en las escuelas públicas han renunciado a las vacunas.

Las normas de excepcionalidad varían de estado a estado y pueden ser por motivos médicos, religiosos o — en algunos estados — por razones filosóficas. Las razones de la excepcionalidad varían.

Algunos padres no creen que las vacunas sean esenciales. Otros temen que conllevan riesgos propios. Otros encuentran más fácil marcar el casillero de excepcionalidad que molestarse en llevar a los niños a que sean vacunados y conseguir el correspondiente papeleo. Finalmente otros tienen una actitud ambivalente, al creer en las vacunas de larga data pero no en las nuevas, como la del sarampión.

El número de vacunas tiene además preocupados a algunos padres. Para cuando la mayoría de los niños cumple seis años, han sido vacunados unas 24 ocasiones. El efecto acumulador no ha sido estudiando a fondo, sostienen algunos padres.