La organización humanitaria Oxfam alertó hoy del incremento de la inseguridad alimentaria en el mundo debido a fenómenos meteorológicos extremos que pueden estar influidos por el cambio climático.

Oxfam hizo esta advertencia en un estudio presentado hoy en Durban (Sudáfrica), en el marco de la cumbre de la ONU sobre cambio climático (COP17), que empezó hoy y se celebra hasta el próximo 9 de diciembre.

En un comunicado, la ONG subrayó que varios fenómenos meteorológicos extremos han contribuido a la inseguridad alimentaria a escala global, regional y local desde 2010.

El aumento progresivo de la frecuencia y la severidad de estos episodios -advirtió- "agravarán el impacto del cambio climático en las cosechas y en los precios de los alimentos, provocando una escasez de comida, desestabilizando los mercados y precipitando el alza de los precios".

El estudio cita como ejemplos la sequía en el Cuerno de África, que ha provocado la mayor crisis humanitaria de las últimas décadas, los tifones del sudeste asiático, en Vietnam y Tailandia, así como los incendios desatados en Rusia y Ucrania.

Durante esos sucesos, asegura Oxfam, los precios de los alimentos, especialmente de cereales como el trigo y el arroz, aumentaron entre un 60 y un 80 por ciento, y llegaron al 393 por ciento en el caso de la planta del sorgo, en Somalia.

La ONG reconoció que es difícil relacionar los desastres naturales con el cambio climático, aunque aseguró que, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), los fenómenos extremos se incrementarán en frecuencia y fuerza si no se toman las medidas necesarias.

La organización destacó el impacto de los desastres naturales en las poblaciones más pobres, que gastan alrededor del 75% de sus ingresos en comida.

Esas personas "deben lidiar con los altos precios de los alimentos al tiempo que afrontan la destrucción de sus hogares y medios de subsistencia", afirmó Kelly Dent, directora global de la ONG.

Oxfam hizo un llamamiento a los negociadores de Durban a hacer progresos para lograr una renovación del Protocolo de Kioto, único acuerdo jurídicamente vinculante adoptado en 1997 que fija objetivos para reducir la emisión de gases causantes del calentamiento global.

Los negociadores -añade el comunicado- deberían conseguir avances sobre el recorte de emisiones para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, además de dotar de financiación a las políticas contra el cambio climático.