Clientes rociados con gas pimienta, saqueadores que rompen vitrinas para tomar la mercancía y escenas sangrientas en los pasillos de las tiendas. ¿Cómo fue que el viernes negro se convirtió en esto?

Mientras los reportes de actos violentos relacionados con las compras surgían desde Los Angeles hasta Nueva York, los expertos dijeron que una mezcla de vendedores minoristas desesperados y una feroz mercadotecnia ha impulsado las tradicionales ventas que siguen al Día de Acción de Gracias a niveles cada vez más frenéticos.

Las tiendas abren más temprano, los compradores obsesionados con las ofertas frecuentemente llegan sin dormir e irascibles. Al llegar aún con la oscuridad, los compradores también son vulnerables a hábiles ladrones en estacionamientos.

Al agregar el fenómeno de los cupones por internet, que alimenta el hambre psicológica de encontrar ofertas imposibles, lo que queda es una receta para el desastre, dijo Theresa Williams, profesora de mercadotecnia en la Universidad de Indiana.

"Esta es gente que debería entender mejor el asunto y que ya tiene cosas suficientes", dijo Williams. "¿Qué va a pasar el año entrante, todo mundo va a recibir una descarga con una pistola taser?".

En todo el país, durante jueves y viernes hubo señales de que las tensiones subieron uno o dos niveles, con la violencia como resultado en varios casos.

Una mujer se entregó a la policía después de supuestamente rociar aerosol pimienta a otros 20 clientes en un Walmart del área de Los Angeles el jueves, en lo que según los investigadores era un intento de hacerse de una consola Xbox de juegos de video.

En Kinston, Carolina del Norte, un guardia de seguridad también roció de gas pimienta a clientes que buscaban productos electrónicos antes del inicio de la venta de medianoche.

En Nueva York, una multitud saqueó una tienda de ropa en el barrio de SoHo, en el bajo Manhattan. En Arizona, en un Walmart cerca de Phoenix, un hombre quedó ensangrentado mientras era sometido por un policía por sospecha de estar robando un videojuego. Hubo un tiroteo afuera de una tienda en San Leandro, California; disparos en un centro comercial en Fayetteville, Carolina del Norte, y un acuchillamiento afuera de una tienda en Sacramento, Nueva York.

La ola de violencia revivió recuerdos del viernes negro de 2008, cuando una estampida de compradores dejó un empleado muerto y mandó a una mujer embarazada al hospital en un Walmart en Long Island, en Nueva York. El portavoz de Walmart Greg Rossiter dijo que el viernes negro de 2011 fue seguro en la mayoría de sus casi 4.000 tiendas en Estados Unidos a pesar de "algunos pocos incidentes desafortunados".

El viernes negro — llamado así porque pone los balances de los minoristas en "números negros" — se ha vuelto más intenso en la medida en que las compañías compiten por los clientes en una economía debilitada, dijo Jacob Jacoby, experto de la Universidad de Nueva York sobre comportamiento del consumidor.

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Los escritores de The Associated Press Julie Walker en Nueva York, Christina Rexrode en Raleigh, Carolina del Norte, John C. Rogers en Los Angeles y Terry Tang en Phoenix, contribuyeron con este despacho.