Al menos 14 personas murieron hoy en el ataque lanzado por segundo día consecutivo por rebeldes chiíes contra una escuela salafí en la provincia de Saada, en el noroeste de Yemen, lo que eleva a 24 la cifra total de fallecidos.

El portavoz del centro escolar, que se identificó como Abu Ismail, explicó a Efe que el grupo chií utilizó tanques y cañones en su bombardeo contra la ciudad de Demash, donde se encuentra la escuela salafí (musulmana suní extremista).

Los rebeldes chiíes, también conocidos como "hutíes", atacaron ayer esta escuela y hoy continuaron con su ofensiva, aunque, según indicaron fuentes tribales a Efe, en las últimas horas se ha alcanzado una tregua.

Abu Ismail señaló que la localidad sufre "un cerco asfixiante y escasez de medicamentos" y que los rebeldes no permiten trasladar a los heridos a los hospitales.

Además, el portavoz de la escuela informó de que en los dos días de ofensiva han muerto 13 estudiantes del centro Dar al Hadiz y 11 habitantes de Demash, mientras que más de 70 personas han resultado heridas.

Entre el total de 24 fallecidos, hay dos estudiantes indonesios y uno estadounidense, cuyos cadáveres serán entregados a las embajadas de sus respectivos países.

Estas informaciones no pudieron confirmarse con fuentes del movimiento hutí, que controla la provincia de Saada, en la frontera de Arabia Saudí, desde el año 2010, después de más de cinco años de enfrentamientos con las tropas yemeníes.

Según fuentes tribales, los "hutíes" mantienen un cerco asfixiante desde hace mes y medio contra Demash para obligar a la población a expulsar a los responsables de la escuela y a sus estudiantes.

Esta milicia es seguidora de la secta chií zaydí, que solo se da en Yemen y a la que pertenece un tercio de la población del país, incluido el presidente yemení, Ali Abdalá Saleh.

Los "hutíes" se alzaron en armas en 2004, dirigidos por Husein al Huti, padre del actual líder y quien pereció en septiembre de ese mismo año durante el primer brote rebelde.

Los insurgentes acordaron una tregua con el Gobierno el 31 de enero de 2010, como paso previo para iniciar unas negociaciones de paz, aunque los combates han continuado esporádicamente en la zona.