El presidente electo de Guatemala, el general retirado Otto Pérez Molina, aseguró hoy que no interferirá en los procesos judiciales que se impulsa en contra de antiguos militares por crímenes cometidos durante la pasada guerra interna y que respetará la "independencia de los poderes".

En declaraciones que publica hoy la prensa local, Pérez Molina, quien es señalado por organizaciones locales de derechos humanos de varias violaciones a esos derechos, pero que nunca han sido formalmente acusado por ningún caso, dijo que será "respetuoso de la ley".

Los procesos judiciales abiertos en contra de militares en retiro acusados de genocidio y abusos de autoridad en contra de civiles durante la guerra interna que vivió Guatemala entre 1960 y 1996, señaló Pérez Molina, deben continuar su curso y resolverse en los tribunales.

"Somos respetuosos de la ley y habrá total independencia de poderes", señaló al asegurar que su Gobierno no interferirá ante el Poder Judicial para beneficiar a los antiguos militares que enfrentan procesos.

"La garantía que ofrecemos es que somos respetuosos de la ley y que se deben aplicar las normas para aquellos que habrían cometido algún delito. No es responsabilidad del presidente aplicar la justicia, no debe existir ninguna duda o preocupación, pues vamos a respetar los procesos penales", aseguró el mandatario electo.

En la actualidad, al menos cuatro exmilitares de alto rango, entre ellos el exjefe de Estado de facto el general retirado Óscar Mejía Víctores, son procesados por delitos de genocidio cometidos durante en la década de los ochenta.

Según la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, la guerra interna que vivió Guatemala se saldó con unos 200.000 muertos, 45.000 desaparecidos y más de un millón de desplazados.

La mayoría de esos crímenes les fueron atribuidos a las fuerzas de seguridad del Estado.