El asediado gobernador de Wisconsin, Scott Walker, podría no enfrentar un referendo revocatorio sino hasta mediados del próximo año, pero ya ha iniciado una campaña para retener su cargo ante el gran desafío que presentan los sindicatos y el Partido Demócrata.

En momentos en que circulan peticiones para una elección de revocación, Walker ha lanzado avisos por televisión defendiendo su trabajo realizado durante los 11 meses que lleva en el cargo. Pronto, voluntarios republicanos irán de casa en casa, harán llamadas telefónicas y escribirán cartas a los periódicos alegando que su iniciativa más controvertida, que limitó el derecho de los empleados públicos a una negociación colectiva, estuvo justificado por los problemas fiscales del estado.

El esfuerzo de Walker para contrarrestar su revocatoria, que será una de las contiendas más reñidas en la campaña nacional del 2012, servirá para medir el respaldo público ante las polémicas medidas usadas por los nuevos gobernadores republicanos para balancear los presupuestos estatales. En sólo dos semanas, el respaldo a las peticiones se enrumba a obtener un número más que suficiente de firmas para colocar a Walker en la contienda ante un rival aún no determinado.

Los seguidores de Walker tratan de adoptar lecciones de los dos únicos casos de revocatorias gubernamentales en la historia estadounidense, la del gobernador de California Gray Davis en el 2003 y la de Dakota del Norte, contra Lynn Frazier, en 1921.

Esos gobernadores se demoraron demasiado en defenderse, comento David Schecter, experto en ciencias políticas de la Universidad de California, en Fresno, especializado en campañas revocatorias. En ambos casos perdieron las contiendas antes que se hubiesen presentado las firmas.

En este caso, Walker tratará de detener la revocatoria o demorarla por meses, negando validez a las requeridas 540.000 firmas de votantes inscritos, las cuales deben ser presentadas antes del 17 de enero.