El Parlamento consultivo iraní ratificó hoy una ley que rebaja las relaciones políticas y económicas con el Reino Unido, debido a las nuevas sanciones de Londres a Teherán relativas al programa nuclear de Irán.

En sesión abierta, el Parlamento confirmó con 179 votos a favor de los 206 diputados asistentes la medida, ya aprobada el pasado miércoles por la Cámara y propuesta por 20 legisladores, debido a las sanciones anunciadas el lunes pasado por Londres contra el Banco Central de Irán.

En esta ley, el Parlamento da dos semanas al Ministerio de Asuntos Exteriores para reducir las relaciones diplomáticas al nivel de encargados de negocios y para rebajar "al mínimo el nivel de las relaciones económicas y comerciales".

Cualquier decisión para aumentar de nuevo el nivel de las relaciones con el Reino Unido requiere otra ley que debe ser ratificada por el Parlamento, según la norma aprobada hoy.

El texto indica, asimismo, que el Ministerio de Exteriores adoptará medidas similares con otros países que impongan sanciones o sigan una política similar a la del Reino Unido, en referencia a los estados de la Unión Europea, que ultiman nuevas sanciones a Irán.

Según la introducción del texto, "la historia de la política de Londres respecto a Teherán tras la revolución islámica de 1979 está llena de traiciones y crímenes y, además, antes de la revolución, los británicos fueron de la mano de los estadounidenses en los crímenes que cometieron en Irán".

También responsabiliza a los británicos de ser los autores del borrador de la última resolución de Naciones Unidas contra Irán por la violación de los Derechos Humanos.

El Reino Unido, dice la ley, excluyó de la lista de grupos terroristas, admitidos como tales por Irán, Irak e incluso EEUU, a los Muyahidin Jalk, organización armada izquierdista iraní asentada en Irak y que contó con el apoyo del desaparecido régimen de Sadam Husein.

El lunes pasado, el Reino Unido, Canadá y EEUU anunciaron nuevas sanciones financiaras contra Irán y la Unión Europea ultima también otras, mientras que Rusia ha señalado que estas medidas no son legales y complican cualquier esfuerzo para entablar conversaciones con Teherán en materia nuclear.

El pasado 8 de noviembre, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) hizo público un informe que señalaba que Irán ha realizado trabajos para desarrollar armas atómicas en los últimos años, aunque admite que no hay pruebas de que Teherán haya decidido fabricar bombas nucleares.

Las autoridades de Irán han reiterado que su programa tienen exclusivamente fines civiles y que no pretenden fabricar bombas atómicas.

Pese a eso, el 18 de noviembre pasado la Junta de Gobernadores del OIEA aprobó una moción, elaborada por Alemania, China, Francia, EEUU, Reino Unido y Rusia, en la que muestra su "profunda y creciente preocupación" por los indicios de que Irán trabaja para desarrollar bombas atómicas.

Tras ello, el ministro de Exteriores británico, William Hague, se mostró partidario de nuevas sanciones financieras al país y también a sus sectores del petróleo y el gas, además de someter a más personas y empresas iraníes a sanciones económicas y de viaje, que posteriormente se materializaron.

Los medios británicos han apuntado que las autoridades del país consideran la posibilidad de apoyar una acción militar contra instalaciones nucleares iraníes, junto con EEUU e Israel, donde algunas personalidades han propugnado ataques a instalaciones nucleares iraníes.

Desde 2009, el Parlamento iraní ha considerado en dos ocasiones la posibilidad de romper relaciones con el Reino Unido.