La metáfora del amor como un laberinto es recurrente en la literatura universal y ha venido a inspirar un nuevo libro que propone sentar las bases de lo que su autor llama "la ciencia del extravío" sentimental.

Con "El laberinto del amor", Òscar Pujol sigue la senda de un buen número de escritores clásicos aunque su particularidad es que mezcla la tradición occidental con la oriental para meterse en el dédalo y tratar de encontrar la salida.

"La idea surgió como una especie de divertimento ante lo que nos rodea. Con la pareja la gente está como perdida, nadie se entiende, la gente se separa. El libro parte de la idea de que como modelo la pareja ha muerto", plantea Pujol.

"Pero la gente insiste, continua buscando pareja, continua emparejándose, porque no hay otro modelo", explica el autor, para quien la solución a lo que parece una ecuación irresoluble es seguir una suerte de manual que sirva de hoja de ruta.

Y que no tiene otro destino que la pérdida en el laberinto.

Para desenredar la madeja sentimental Pujol emplea dos personajes de ficción; Amanda, joven y hermosa, pero que acumula desengaños amorosos, y Paris, un anciano que ha conocido el amor pero que hace años lo perdió por un accidente.

El diálogo entre ambos teje la obra, escrita en una prosa poética no exenta de misticismo occidental y oriental.

Licenciado en literatura sánscrita, ex director de programas educativos de Casa Asia y actual director del Instituto Cervantes de Nueva Delhi, Pujol quiso enfocar en principio el asunto desde una óptica estrictamente occidental.

"El título, por ejemplo, es un homenaje a la obra teatral de Cervantes 'El laberinto de amor', que aborda la cuestión en clave de humor, de comedia pura y dura", recuerda el autor, que también reconoce la influencia de Boccacio.

"Boccacio fue otro de los escritores clásicos que se interesaron por la maraña amorosa pero distinto punto de vista. En su libro 'El Corbacho' el amor se presenta como un laberinto en el que irremediablemente te pierdes y no sales", apunta.

"Pretendía seguir esa tradición occidental, que fue fuerte sobre todo en la Edad Media. Lo que tenía claro es que no quería que en el libro apareciera mi formación oriental, la India... pero qué remedio, ha acabado por aparecer", agrega.

Apasionado de este país desde que lo visitara por primera vez en 1979, con apenas 20 años, el catalán Pujol subraya que esa influencia cultural se ve reflejada en algunas ideas que aparecen en el libro y se remiten a la mitología india.

"Por ejemplo la idea de que todos somos andróginos, muy extendida en la India antigua. Todos tenemos una mitad masculina y una femenina, y lo que de alguna manera pretendemos cuando buscamos pareja es recuperar la unidad", anota.

"Esto es, lo que buscamos es reconciliarnos con nuestra otra mitad" apostilla Pujol, que afirma que esa dualidad es independiente de la orientación sexual, y que confía en que "mi libro sea de interés tanto para heterosexuales como homosexuales".

Autor entre otras obras de un diccionario sánscrito-catalán y traductor de varios títulos de la literatura clásica india, Òscar Pujol presentará su nuevo libro, que cuenta con prólogo del académico Rafael Argullol, el próximo diciembre en Barcelona.

Por Alberto Masegosa