Un centenar coches clásicos, algunos de principios del siglo XX, tomaron hoy el centro de Tokio en un festival organizado por el grupo Toyota, que sacó al asfalto varias joyas del motor normalmente conservadas en su Museo del Automóvil.

Un Lanchester de 1904, un Buick F de 1908 y un Dalaunay Belleville de 1911 fueron algunos de los coches que salieron de las salas del Museo de Toyota para ser exhibidos al aire libre en las inmediaciones de la Galería Memorial Meiji, en el centro de la capital.

Aunque los modelos más antiguos fueron cuidadosamente transportados hasta allí en camiones, uno de los responsables del evento se encargó de demostrar que sus motores todavía se mantienen en forma, como el de un Benz de 1912 que arrancó a golpe de manivela ante decenas de curiosos.

Muchos guardaron largas filas para poder sacarse una foto al volante de un Chevrolet Impala de 1959 o un Packard Twin Six de 1920, mientras otros se acercaban a ver un camión de Toyota de 1950 que, con su motor de gasógeno, fue uno de los modelos más populares de la posguerra en Japón ante la escasez de gasolina.

A los vehículos del museo se sumaron los llevados hasta allí por coleccionistas particulares de diferentes clubes del automóvil de Japón, que permitieron a los asistentes ver de cerca desde el motor de un Ferrari de 1974 hasta un Jaguar SS de 1938.

Además de la exposición, la quinta edición del Festival de Coches Clásicos de Toyota contó con un desfile de un centenar de vehículos antiguos, que hicieron un recorrido de unos diez kilómetros que los llevó hasta las inmediaciones del Palacio Imperial.

El más antiguo de los coches que circularon hoy por Tokio fue un Rolls Royce 40/50 HP de 1919, mientras que un Toyota Nara 2800 GT de 1981 fue el más joven de entre los clásicos.