Los trabajos en una de las áreas en construcción para la polémica hidroeléctrica de Belo Monte en la Amazonía brasileña se interrumpieron hoy después de que un grupo de trabajadores se manifestara para exigir mejoras salariales.

El consistorio encargado de las obras decidió paralizar los trabajos en la zona que albergará los generadores y turbinas de la hidroeléctrica, ubicada en el estado de Pará, por motivos de seguridad cuando unos 40 trabajadores se concentraron para exigir condiciones más favorables, según fuentes de la compañía, citadas por la estatal Agencia Brasil.

De acuerdo con esta versión, en las otras dos áreas de trabajo las actividades continuaron con normalidad y el consorcio, liderado por la constructora Andrade Gutierrez, está negociando con los sindicatos.

La próxima reunión está prevista para el próximo lunes y los trabajadores, que reclaman el pago de horas extras los sábados, el reajuste de los vales de alimentación y la instalación de teléfonos en la zona de las obras, podrían mantener la movilización hasta entonces.

A fines del mes pasado, un grupo de indígenas y campesinos que se oponen a la construcción de Belo Monte ocupó la zona de las obras del proyecto, impulsado por el Gobierno brasileño, pero que cuenta con la desaprobación de los movimientos de defensa del medio ambiente.

Belo Monte, con un coste estimado de 10.600 millones de dólares, comenzó a construirse el pasado marzo en Altamira y municipios vecinos en la ribera del río Xingú, afluente del Amazonas.

El proyecto, la tercera mayor central del mundo, después de Tres Gargantas (China) e Itaipú (Brasil y Paraguay), inundará 516 kilómetros de selva y desplazará a 50.000 habitantes de la región.

La justicia brasileña tiene abiertas doce causas en contra del proyecto.