El diestro español Javier Conde y el mexicano Rodolfo Rodríguez "El Pana" salieron a hombros del festejo nocturno celebrado hoy en la plaza Belmonte de Quito, en el que no hubo suerte suprema por estar prohibida en la capital ecuatoriana.

También actuó el español Juan Serrano "Finito de Córdoba", que escuchó palmas.

Saltaron al ruedo tres toros de Triana y otros tantos de Huagrahuasi, bien presentados, para deleite de los aficionados en el primer día de la temporada taurina con motivo de las fiestas de la ciudad.

El municipio de Quito ha prohibido la muerte del toro en la arena en una ordenanza, después de que los habitantes de la ciudad aprobaran en una consulta popular en mayo suprimir los espectáculos "que tengan como finalidad dar muerte al animal".

Rodolfo Rodríguez "El Pana" en el primero cortó dos orejas simbólicas y ejecutó la faena sobre la mano derecha. En su segundo ejemplar hizo el ademán de matar con una rosa al primer viaje, después de una labor voluntariosa que fue aplaudida por el público.

"Finito de Córdoba" saludó a su primero por delantales con el capote y realizó la faena sobre la mano derecha. Señaló escuchando palmas y en su segundo enemigo fue aplaudido.

Javier Conde estuvo bien con el capote, pero el burel fue castigado en exceso en varas, por lo que el toro adquirió sentido defensivo y fue áspero. El malagueño abrevió la labor y fue silenciado.

En el otro toro instrumentó hermosa faena con capote y muleta, que fue premiada con dos orejas simbólicas, al no poder cortarse las del animal por la prohibición quiteña.

El público entusiasmado levantó en hombros a Conde y a "El Pana", que salieron en volandas del coso.