El hijo mayor de Rupert Murdoch negó haber estado presente cuando, de acuerdo con ex senador de Australia, un ejecutivo de News Corp. le ofreció al legislador cobertura periodística favorable y una "relación especial" a cambio de votar en contra de una ley del gobierno.

La policía australiana está investigando las acusaciones del ex senador Bill O'Chee, quien asegura que durante un almuerzo en 1998 el ejecutivo de News Corp. Malcolm Colless le ofreció incentivos en forma de favores editoriales para votar contra la legislación del gobierno conservador para crear la televisión digital en Australia. News Corp. se beneficiaba del colapso de la ley.

O'Chee dijo el viernes que Lachlan, el hijo de Murdoch, para entonces un alto ejecutivo de News Corp., se encontraba en la mesa del restaurante durante partes cruciales de su conversación con Colless sobre la televisión digital.

Lachlan Murdoch, ahora miembro de la junta de la red de televisión australiana, rechazó el relato de O'Chee, al que calificó como una "invención".

"Nunca he estado involucrado en cabildear al señor O'Chee sobre ningún tema", dijo Murdoch en un comunicado el sábado.

O'Chee defendió su versión. "Por supuesto que él iba a decir eso", dijo O'Chee.

Murdoch acepta que él y O'Chee estaban en el mismo restaurante de lujo en la ciudad oriental de Brisbane, aunque dice que ya no recuerda los detalles.

El editor de News Corp. Chris Mitchell recuerda haber ido a almorzar con Murdoch ese día y presentarlo con O'Chee cuando pasaron frente a su mesa al salir del restaurante.

"No nos sentamos y hablamos durante un minuto antes de salir para volver a trabajar", dijo Mitchell en un comunicado. "No hubo ninguna discusión sobre ningún tema concreto. Sólo saludos corteses".

La filial australiana de News Corp. ha negado las acusaciones de conducta indebida y dijo que dos personas que compartían la mesa con Colless y O'Chee no escucharon ninguna conversación impropia.

Ofrecer a un senador un soborno o presionarlo para influir en un voto es un delito punible con hasta siete años de prisión.

Las acusaciones son embarazosas para News Corp., cuya propiedad del 70% de los periódicos de Australia ha provocado críticas desde el gobierno en el sentido de que el imperio de Murdoch tiene demasiado control sobre los medios australianos.